La Musicoterapia ayuda a cubrir las carencias existentes en los diferentes tipos de personas que presentan necesidades especiales y circunstancias de carácter diverso, por lo que precisan la adquisición de logros educativos y/o terapéuticos para conseguir mayor autonomía.
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jueves, 9 de mayo de 2013
Alex Meléndez "El zurdo" regalando trovas y arte en el BÚHO REAL
A quien regaló desnudas sus trovas zurdas,
alejado de la salsa de su banda
por exigencias del amor.
A quien hizo de defensa y medio centro,
sacando desde el banquillo del escenario
y afinando en clave de gol.
A quien firmó sonrisas por alegrías,
rimando en el centro del ruedo
sin prima de riesgo ni cartón.
A quien supo darnos sin reparo cante,
(con mucho vicio y nada caro)
Gibson al hombro y amigos en la voz.
A quien se trajo las espumas malagueñas
con un billete para Ceuta en la solapa,
que es su próxima actuación...
con verso le servimos el vaso,
el beso, el aplauso, el calor,
de este cielo del Foro que no arde,
si no es con la chispa del rock&roll.
Gracias por tu arte, por la valentía de jugar con soltura en campo ajeno, por tu sonrisa generosa, por vivir la música como una emoción.
DG
sábado, 27 de abril de 2013
KinnetiK y la Fundación Musicoterapia y Salud. Sala ORANGE
Mientras las calles de Madrid recibían un baño copioso sobrevenido del cielo, en el interior de la sala Orange, KinnetiK hacia lo propio desde el escenario. Los que aplaudíamos sus temas, quedamos empapados de buena música y de complicidad sonora, lo que se traduce en pura fertilidad.
La trompa de arte que desplegaron no cesó desde la primera a la última gota, como si fuera un diluvio deseado y bondadoso, necesario y disfrutado.
Todos juntos nos regalaron una experiencia de esas que resignifican la vida, que la dotan de un sentido de plenitud a través de la creación, de la estética, de la emoción sonora.
La noche no pudo ser más redonda.
DG
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lunes, 4 de marzo de 2013
Música y médicos
Partiendo de dos enormes bases datos nacionalmente representativas, para EE.UU y Gran Bretaña, Satoshi Kanazawa (The
intelligence paradox. Why the intelligence choice isn’t always the
smartest one. John Wiley & Sons. Inc. 2012) muestra que los
individuos más inteligentes prefieren la música instrumental (incluyendo
clásica) mucho más que los individuos menos inteligentes. La asociación
entre inteligencia general y preferencia por la música clásica es muy
fuerte: cuánto más te gusta la música clásica, más inteligente eres. De
acuerdo con Kanazawa, la probabilidad de que este patrón se forme por
azar es de menos de 1 entre 100 cuatrillones. Preferencias como el rap o
el gospel están negativamente asociadas con la inteligencia, pero la
ópera no está asociada positivamente, lo cual sustentaría la idea de que
es la instrumentalidad, no la complejidad, lo que explica el nexo entre
inteligencia y preferencia musical. (Eduardo Zugasti)
Y si pongo esta larga parrafada extraída del blog “La revolución naturalista”
es para hacer notar que cuando hablamos de música nos estamos
refiriendo a dos grandes bloques de fenómenos: por un lado estamos
hablando de lo que entendemos como música formal, o clásica para
entendernos. La característica principal de este tipo de música es que
es instrumental preferentemente, compleja y no sólo complicada y que
usualmente precisa de grandes conocimientos y dominio de un instrumento
musical para poderse ejecutar y de una cierta preparación de oyente para
poderse seguir debido a la superposición frecuente de lineas melódicas e
instrumentales. Es también frecuente que se precisen amplios
despliegues orquestales con muchos participantes y que se expresen en un
formato de larga duración.
Hay también lo que se conoce como música popular, pop, incluyo aquí
el jazz, el blues y todos los desarrollos postmodernos que han habido
desde los 70 hasta hoy. Su característica principal es que tiene letra
superpuesta (un musilenguaje), es decir la música se acompaña de
palabras, usualmente pequeños poemas de distinto gusto pero que
contienen información sobre lo que el compositor quiere decir ,
usualmente mensajes banales de amor. Este tipo de música gusta a casi
todo el mundo porque es mas fácil de entender, sus lineas melódicas son
simples y las repeticiones y los estribillos se encargan de “contagiar”
el oido de quienes la escuchan y propicia que se recuerden con
facilidad. Por último no precisa de grandes conocimientos técnicos para
su ejecución, incluso puede llevarse a cabo por personas que no saben
una palabra “acerca de la música”, de su gramática, lo que llamamos
“solfeo” o escritura musical.
Lo que en principio sugiere que existen dos formas de aprender y de
hacer música, una es la de aprender la técnica de un instrumento
concreto en el contexto de un aprendizaje musical “acerca” de la música,
un aprendizaje recursivo, la segunda forma es la de aprender tocando y usualmente imitando lo que hace un maestro, un aprendizaje repetitivo o mimético. Sobre estas dos formas de hacer música volveré mas tarde.
La diferencia fundamental entre la música formal y las canciones pop es pues una: el llevar o no llevar letra, lo que significa llevar o no llevar información (acerca de sí misma).
Tanto es así que cuando oímos un tema clásico de música formal, -con
independencia de si nos gusta o no nos gusta- no seriamos capaces de
responder a esta pregunta ¿Qué nos quiere transmitir el compositor? ¿Qué
quiso decirnos?
Esta pregunta es fácil de responder sólo atendiendo a la letra,si
la hubiere, observen ustedes el mensaje que quiere transmitirnos John
Lennon en esta canción, seguro que ustedes lo pillan.
Una pregunta imposible de responder con respecto a la música
clásica o formal, se trata en este caso de la Gran Abstracta, es decir
no lleva información sobre (acerca de) sí misma, y a pesar de ello
captura en el oyente entrenado un torrente de “información”. Sucede
porque la música es Forma y del mismo modo que sucede
con los mitos, se trata de formas que admiten cualquier contenido que en
cualquier caso pone el oyente de su parte.
O dicho de otro modo: la música no explica nada a pesar de ser profundamente explicativa.
Y esta es la paradoja que hace que el oyente de música clásica sea
más inteligente que el oyente de rap y que según Kazanawa explica en su
libro hace que las personas inteligentes prefieran la música orquestal
sobre la cantada. A mayor nivel de abstracción más inteligencia.
Tiene su lógica evolutiva pues la música se disoció de la letra relativamente hace poco tiempo (en tiempo histórico).
Probablemente la música nació a través de la señalización del ritmo
al que se le añadieron palabras o interjecciones concretas. Es bien
conocido además el fenómeno de los drumming (tamborileo)
que son señalizaciones del rango en ciertos simios o del canto
(trinos) de los pájaros que se usan para el cortejo y cuyas melodías
van modificándose de temporada en temporada señalando a las hembras las
novedades que son en realidad novedades genéticas. Al parecer las
pájaras odian la endogamia que se oculta en la repetición del mismo
repertorio.
La música evolucionó pues a partir de ciertas necesidades de
señalización pero en un momento u otro de su evolución histórica se
separaron dos grandes ramas; la música popular y la música sacra.
Cada una de estas categorías siguió su propio itinerario y lo que
entendemos como música clásica se desgajó probablemente antes del
barroco siguiendo una evolución hacia una abstracción más y más
compleja, mientras las clases populares siguieron construyendo tonadas
que hablaban de sus vidas, sus calamidades y sus nostalgias a veces
desde un punto de vista lírico muy elaborado.
Y aunque es cierto que la música popular puede alcanzar una enorme
complejidad así como también calidad, vamos a seguir tomando la dicótoma clásica/popular para acercarnos a un fenómeno que quiero
alumbrar en este post: ¿Existen dos talentos diferenciados en la tarea
de hacer música? ¿En qué consisten estos talentos y en qué se
diferencian?
Los que leyeron el post anterior
recordarán este gráfico (Badcock y Crespi) donde se relacionaban
ciertas disciplinas o profesiones con los talentos sistematizadores o
mentalistas. El lector puede revisar el gráfico para constatar que la
música ocupa un lugar central con dos flechas que señalan en distintas
direcciones. Significa que la música es una disciplina que parece operar como puente entre talentos. Los sistematizadores pueden ser buenos músicos y los hipermentalistas también pueden serlo.
Me gustaría en este momento detenerme para que el lector oiga esta Aria de las Variaciones Goldberg ejecutadas por Glenn Gould.
Es necesario recordar que Glenn Gould padecía un síndrome de Asperger
es decir se trataría de un talento sistematizador, mas cercano a la física que a la poesía.
Es interesante señalar que la perfección a la que Gould llegó con
una obra de Bach (las variaciones Goldberg) requiere de un talento
especial para la obsesivización (la rutina, la repetición y la busqueda
de la excelencia). De hecho Gould dejó de aparecer en público cuando se
cansó de repetir siempre la misma obra con la que al parecer se hallaba
obsesionado. Otra cuestión interesante son las apoyaturas (chasquidos o drumming) , una especie de tarareo del propio Gould que parece necesitar para concentrarse mejor en la ejecución de su obra.
Si el lector compara el talento de Gould con el talento de Bach, entenderá
mejor las diferencias que hay entre sistematizadores y mentalistas a
menos en lo que se refiere a la música. Uno un ejecutor tan perfecto
como una maquina, el otro un creador.
Es obvio que los músicos son grandes candidatos a patologías
psiquiátricas, pero lo interesante es que estas patologías proceden de
los dos polos del continuo: así hay músicos autistas que desarrollan un
enorme talento musical de la nada (sin aprendizajes previos) y
paradójicamente en otros síndromes del polo opuesto como en el sindrome de Williams
que parece estar dotados de forma sobrenatural para memorizar melodías y
tocar instrumentos a la vez que presentan una sociabilidad opuesta al
autismo, también hay casos de Asperger -como el propio Gould- pero sobre
todo existen casos en el otro extremo del continuo: adictos,
esquizotípicos, esquizofrénicos, melancólicos y bipolares tal y como
conté en este post sobre “Genio y locura”.
Así, está establecido que existe algún tipo de relación entre la
creatividad y la locura, lo que nos llevaría a la suposición de que en
relación con los talentos anteriormente citados, habría una característica de rigor relacionada con el pensamiento sistematizador,
de habilidad técnica para entender como funciona algo y otra cualidad
diametralmente opuesta que estaría relacionada con la expresión de una
subjetividad, con la construcción de una narrativa abstracta y con la
innovación en el sentido más rupturista de la palabra vinculada al
mentalismo.
Dicho de otro modo: la música parece participar por igual de los
dos tipos de talentos: el sistematizador y el mentalista, es posible
especular que se trataría de un puente de unión, una especie de cemento
entre dos módulos cerebrales que emergieron por separado y de forma
autónoma, algo que sin duda el propio lenguaje representa: el pegamento
de la conciencia.
Pues fue el lenguaje el que aportó información a la forma pura que
es la música y que es preverbal. Musica+lenguaje= información y cuando
digo lenguaje no me estoy refiriendo a la letra que puede acompañar a
una melodía sino a la evolución autónoma que el propio lenguaje llevó a
cabo ganándole la partida al mundo de los sonidos, eso hizo que nuestra
especie prevaleciera sobre otras. Aqui podemos leer las diferencias entre neandhertales y sapiens y el por qué nuestra especie les ganó la partida evolutiva.
¿Sucede algo así también con la medicina?
-¿Donde esconderías un billete de 500 euros para que no le encuentre un traumatólogo?
- En un libro de medicina.
(Chiste de médicos que suelen contar los médicos)
¿La medicina es un arte o una ciencia?
Esta es una pregunta que suele hacerse a los médicos, unos son partidarios de la primera y otros de la segunda. Lo cierto es que esta concepción no es baladí porque si usted contesta que prefiere a la medicina como ciencia es muy posible que las relaciones con sus pacientes dejen mucho que desear. Es muy probable que usted sea cirujano o traumatólogo o que sus pacientes piensen que es usted poco empático, hablador o le vean como una persona malhumorada o tosca. Es verdad, existe una cierta correlación entre la deshumanización del trato que le presta su médico y el concepto que tenga de su profesión.
Pero lo cierto es que la medicina no es ni una ciencia, ni un arte, es una tecnología, en cualquier caso una ciencia aplicada. Una tecnología que no es en sí misma una ciencia, sino que se alimenta de otras ciencias básicas que posteriormente han de sufrir una traslación hasta los usos concretos y específicos de la medicina. Pero no sólo de la ciencias “duras” vive la medicina sino también de los progresos de ciertas tecnologías que propician diagnósticos más fiables e intervenciones menos cruentas. Y además de todo ello, la medicina es una forma de entender las relaciones entre humanos, más concretamente en eso que llamamos “relación de ayuda”, algo que tiene más que ver con la antropología que con la bioquímica, una ciencia “blanda” sin cuyo concurso seria imposible de entender cualquier interacción humana.
Los pacientes, -los usuarios como se les llama ahora-, quieren sobre todo un médico empático, un médico humano que les escuche y les atienda con amabilidad pero no saben que los talentos que animan a cualquier profesional de la medicina tienen mucho que ver con lo que entendemos como talentos sistematizadores y talentos empáticos.
¿Si usted tiene una enfermedad grave qué preferirá, un médico complaciente y humano o un médico tosco y distante que pueda salvarle la vida?
La mayor parte de la gente dirá que las dos cosas, ¿por qué no pueden tenerse las dos cosas, las dos habilidades?
Pues porque los médicos que tienen las dos habilidades son una minoría, se trata de ese tipo de médicos que no abundan y que conjugan el rigor de la ciencia (la evidencia científica) con las habilidades para la interacción social. ¿No es pedirle demasiado a un médico?
Tal y como contábamos antes, ser físico y poeta al mismo tiempo es -sin ser imposible- poco frecuente. Del mismo modo el rigor de la ciencia, la aplicación de las cosas contrastadas, seguras y que están respaldadas por la evidencia robotizan a los médicos y les impulsan hacia una forma de hacer que los pacientes identifican como fría.
Un fenómeno que procede de la superespecialización, es posible predecir que a mayor especialización del médico peor será su trato humano. Dicho de otra forma: es posible afirmar que el rigor y la empatía se oponen una a la otra. Y como es sabido en el mundo de hoy la mayor parte de los actos médicos se producen en entornos fríos, impersonales y tan protocolizados, que es posible que usted no conozca ni la voz de su medico.
Y debe ser por eso que las medicinas alternativas tienen tanto éxito a pesar de las campañas constantes que tratan de desprestigiarlas. Pues las personas prefieren una mentira con sentido que una verdad lejana e impersonal. Las personas inteligentes que conozco acuden a este tipo de medicinas cuando sus males no revisten gravedad y prefieren obtener placebos empaquetados en una atención personal antes que pasarse el día pululando por las salas de espera de radiólogos. Pero si necesitan operarse de menisco es muy poco probable que recurran a la acupuntura.Tenemos afortunadamente un “cliente” bastante bien informado.
Lo cierto es que aun existiendo estos dos tipos de perfiles médicos (el autista y el hiperempático), cada vez más va emergiendo un tercer perfil: el del médico que combina el rigor con la empatía. Estos son los verdaderos catalizadores del cambio, la reserva genética que provocará la fusión de ambos talentos.
Tal y como podemos leer en este post, las personas ateas suelen ser menos empáticas que las creyentes. Los autores del citado trabajo identifican la creencia en Dios como paradigma de la empatía. Personalmente no estoy de acuerdo con tal cosa, si bien es cierto que creer en Dios es una de esas creencias irracionales que poco a poco va siendo desplazada por otras creencias más al gusto del hombre postmoderno, liquido y opulento.
Para mi la variable critica no es creer o no creer en Dios sino la posibilidad de creer en algo en ausencia de pruebas, es decir que el valor que adjudicamos a nuestra mentalización, entendiendo como mentalización a la capacidad de encontrar vínculos entre las cosas, encontrar sentido entre esos enlaces y construir narrativas que enlace el todo con las partes, lo visible con lo invisible, lo sabido con lo desconocido, la máquina con el pneuma, etc.
En conclusión: el lenguaje, la música y la medicina son entre otros mediadores, llamados en otro lugar psicopompos, cementos de unión entre los talentos autisticos y los talentos hipermentalistas lo que sugiere que la evolución se dirige rauda hacia una fusión de ambos talentos a partir de la reconstrucción simbólica.
Tal y como dice Eugenio Trias, el limite ha dejado de ser un muro y ya es puerta. Para saber más sobre los mediadores simbólicos os recomiendo este post.
-¿Donde esconderías un billete de 500 euros para que no le encuentre un traumatólogo?
- En un libro de medicina.
(Chiste de médicos que suelen contar los médicos)
¿La medicina es un arte o una ciencia?
Esta es una pregunta que suele hacerse a los médicos, unos son partidarios de la primera y otros de la segunda. Lo cierto es que esta concepción no es baladí porque si usted contesta que prefiere a la medicina como ciencia es muy posible que las relaciones con sus pacientes dejen mucho que desear. Es muy probable que usted sea cirujano o traumatólogo o que sus pacientes piensen que es usted poco empático, hablador o le vean como una persona malhumorada o tosca. Es verdad, existe una cierta correlación entre la deshumanización del trato que le presta su médico y el concepto que tenga de su profesión.
Pero lo cierto es que la medicina no es ni una ciencia, ni un arte, es una tecnología, en cualquier caso una ciencia aplicada. Una tecnología que no es en sí misma una ciencia, sino que se alimenta de otras ciencias básicas que posteriormente han de sufrir una traslación hasta los usos concretos y específicos de la medicina. Pero no sólo de la ciencias “duras” vive la medicina sino también de los progresos de ciertas tecnologías que propician diagnósticos más fiables e intervenciones menos cruentas. Y además de todo ello, la medicina es una forma de entender las relaciones entre humanos, más concretamente en eso que llamamos “relación de ayuda”, algo que tiene más que ver con la antropología que con la bioquímica, una ciencia “blanda” sin cuyo concurso seria imposible de entender cualquier interacción humana.
Los pacientes, -los usuarios como se les llama ahora-, quieren sobre todo un médico empático, un médico humano que les escuche y les atienda con amabilidad pero no saben que los talentos que animan a cualquier profesional de la medicina tienen mucho que ver con lo que entendemos como talentos sistematizadores y talentos empáticos.
¿Si usted tiene una enfermedad grave qué preferirá, un médico complaciente y humano o un médico tosco y distante que pueda salvarle la vida?
La mayor parte de la gente dirá que las dos cosas, ¿por qué no pueden tenerse las dos cosas, las dos habilidades?
Pues porque los médicos que tienen las dos habilidades son una minoría, se trata de ese tipo de médicos que no abundan y que conjugan el rigor de la ciencia (la evidencia científica) con las habilidades para la interacción social. ¿No es pedirle demasiado a un médico?
Tal y como contábamos antes, ser físico y poeta al mismo tiempo es -sin ser imposible- poco frecuente. Del mismo modo el rigor de la ciencia, la aplicación de las cosas contrastadas, seguras y que están respaldadas por la evidencia robotizan a los médicos y les impulsan hacia una forma de hacer que los pacientes identifican como fría.
Un fenómeno que procede de la superespecialización, es posible predecir que a mayor especialización del médico peor será su trato humano. Dicho de otra forma: es posible afirmar que el rigor y la empatía se oponen una a la otra. Y como es sabido en el mundo de hoy la mayor parte de los actos médicos se producen en entornos fríos, impersonales y tan protocolizados, que es posible que usted no conozca ni la voz de su medico.
Y debe ser por eso que las medicinas alternativas tienen tanto éxito a pesar de las campañas constantes que tratan de desprestigiarlas. Pues las personas prefieren una mentira con sentido que una verdad lejana e impersonal. Las personas inteligentes que conozco acuden a este tipo de medicinas cuando sus males no revisten gravedad y prefieren obtener placebos empaquetados en una atención personal antes que pasarse el día pululando por las salas de espera de radiólogos. Pero si necesitan operarse de menisco es muy poco probable que recurran a la acupuntura.Tenemos afortunadamente un “cliente” bastante bien informado.
Lo cierto es que aun existiendo estos dos tipos de perfiles médicos (el autista y el hiperempático), cada vez más va emergiendo un tercer perfil: el del médico que combina el rigor con la empatía. Estos son los verdaderos catalizadores del cambio, la reserva genética que provocará la fusión de ambos talentos.
Tal y como podemos leer en este post, las personas ateas suelen ser menos empáticas que las creyentes. Los autores del citado trabajo identifican la creencia en Dios como paradigma de la empatía. Personalmente no estoy de acuerdo con tal cosa, si bien es cierto que creer en Dios es una de esas creencias irracionales que poco a poco va siendo desplazada por otras creencias más al gusto del hombre postmoderno, liquido y opulento.
Para mi la variable critica no es creer o no creer en Dios sino la posibilidad de creer en algo en ausencia de pruebas, es decir que el valor que adjudicamos a nuestra mentalización, entendiendo como mentalización a la capacidad de encontrar vínculos entre las cosas, encontrar sentido entre esos enlaces y construir narrativas que enlace el todo con las partes, lo visible con lo invisible, lo sabido con lo desconocido, la máquina con el pneuma, etc.
En conclusión: el lenguaje, la música y la medicina son entre otros mediadores, llamados en otro lugar psicopompos, cementos de unión entre los talentos autisticos y los talentos hipermentalistas lo que sugiere que la evolución se dirige rauda hacia una fusión de ambos talentos a partir de la reconstrucción simbólica.
Tal y como dice Eugenio Trias, el limite ha dejado de ser un muro y ya es puerta. Para saber más sobre los mediadores simbólicos os recomiendo este post.
Red Hamani se une a la Fundación Musicoterapia Y Salud
Los buenos descubrimientos nunca llegan solos.
Si hace unos días os ofrecíamos la elegancia jazzística de Lauren P. Stradmann y su admirable puesta en escena, ahora os queremos presentar a un músico con no menos cariz.
Sabe mezclar las raíces norafricanas, adquiridas en la ciudad argelina de Constantina, cercana al Mare Nostrum, con las escalas propias del blues y el jazz, estilos que saben mucho de la fusión y la mezcla de culturas.
Esta concordancia de fuerzas es la que le llevo a Red Hamani a los 17 años, momento en el que traslada sus inquietudes y sueños a nuestro país, a hacerse preguntas musicales sobre el mástil de las seis cuerdas. Su fascinación por este instrumento le lleva a investigar sonidos y acordes, combinaciones sonoras, juegos de hammers y slides hasta llegar a sacar un sonido propio fruto de la esa confluencia de paisajes y culturas.
Su empeño autodidacta le lleva en tan sólo 5 años al escenario del Festival de Blues de Fuenlabrada con la Gaby Jogeix Band donde compartió riffs con Phil Guy (EE.UU.), Red House, Miles Griffith Band, Steve Big Man Clayton (UK) e Ian Siegal (UK), para colaborar más tarde con los armonicistas de blues y jazz Ñaco Goñii, Antonio Serrano y Greg Szlapczynski (Fr) o los guitarristas de blues Stevie Zee y Richard Ray Farell (EE.UU.).
Durante unos años fueron los festivales de blues (Guadarrama, Boadilla) en los que rasgueó la guitarra junto a Keith Dunn, armonicista de EE.UU. Ha teloneado a Amparanoia (2001) con el grupo Sr.Antipirina, a La Barbería del Sur con Raimundo Amador (2002), a Johnny Winter en Puentelareina (Pamplona 2003) y a John Mayall en noviembre del mismo año. Con la banda Super Funky Express grabó un LP producido por Molly Duncan y con el grupo BOUDET (pop-latino) hizo un trabajo de estudio para Sony BMG, bajo la producción musical de Jaime Stinus, llegando a telonear en las Ventas de Madrid a Gloria Estefan.
Durante unos años fueron los festivales de blues (Guadarrama, Boadilla) en los que rasgueó la guitarra junto a Keith Dunn, armonicista de EE.UU. Ha teloneado a Amparanoia (2001) con el grupo Sr.Antipirina, a La Barbería del Sur con Raimundo Amador (2002), a Johnny Winter en Puentelareina (Pamplona 2003) y a John Mayall en noviembre del mismo año. Con la banda Super Funky Express grabó un LP producido por Molly Duncan y con el grupo BOUDET (pop-latino) hizo un trabajo de estudio para Sony BMG, bajo la producción musical de Jaime Stinus, llegando a telonear en las Ventas de Madrid a Gloria Estefan.
Ha traducido y cantado para REVOLVER tres temas en árabe para el disco ARGÁN (2011).
Actualmente es miembro de GABY JOGEIX BAND tocando los temas de su último disco de 2011, además de haber grabado en 2004 con ellos, bajo la dirección musical de Francisco Simón. Además ocupa las tablas del Honky Tonk madrileño todas las semanas con la banda TV TONES haciendo covers de Rock, Blues y Funk con F. Simón, alma mater de Red House.
Recientemente ha grabado el primer proyecto de Smooth Jazz con KinnetiK de Lauren P. Stradmann, también estrella de la Fundación, en el que podemos degustar su especial Msheet, cargado de sonoridades de su tierra natal y de esos espacios que produce la ausencia de quien se va y que los recuerdos conservan siempre.
Es una suerte poder contar con su empuje, con la frescura de sus cuerdas y con la disposición a echar una mano musical para que los Proyectos de la Fundación vayan hacia adelante.
Disfruta de su guitarra:
Con Gaby Jogeix
Con KinnetiK
en los Conciertos de Radio 3
Con Revolver
y en facebook
Gracias Red.
DG
viernes, 1 de marzo de 2013
KIDS and MUSIC
A Film About Kids and Music es un
documental sobre la Sant Andreu Jazz Band.
Se trata de una joven orquesta (niños y niñas de entre 6 y 18 años) dirigida
por Joan Chamorro que maneja un repertorio de jazz clásico capaz de llenar los auditorios más
importantes del país.
La película es un viaje de la mano del director
de la orquesta, que nos sumerge en un método de enseñanza tan singular
como los resultados que genera. La historia hace vibrar por la
puesta en escena del talento de estos niños y emociona a través de
todas las sensaciones que éstos son capaces de despertar.
El objetivo narrativo que se ha marcado el director
es construir una pieza que permita al espectador ver a través del ojo
de la cerradura, captar el tempo y la naturaleza de los ensayos, el
funcionamiento del grupo, las horas de sacrificio personal, el carácter y
la personalidad de los niños y, sobre todo, el de su profesor, que es
el protagonista destacado de esta historia.
Dicen sus creadores que: "Pensamos en una estructura narrativa donde
predominara la música, que es el hilo conductor del documental y el
vehículo que nuestros protagonistas han escogido para comunicar, para
expresarse.
Queremos que el espectador sea protagonista y
narrador de esta historia, que saque sus propias conclusiones, que se
contagie de la atmósfera de los ensayos, las clases particulares, el
entorno de los niños, los viajes..."
En el escenario es donde los chicos y el
director muestran su magia y nos cautivan. La película muestra imágenes
de dos conciertos en lugares emblemáticos de la ciudad de Barcelona -el
Palau de la Música y la plaza Catalunya-, acompañados por los americanos
Jesse Davis, Terell Stafford y Wycliffe Gordon y consagrados músicos
locales como Ricard Gili o Esteve Pi.
miércoles, 27 de febrero de 2013
KinnetiK y Musicoterapia y Salud
Ayer la sala Galielo Galilei
volvió a recrear el aroma mágico de esas noches que raramente se olvidan.
En sus tablas apenas habría habido sitio para más talento y ni para un solo cable más. KinnetiK presentaba al público madrileño "LIVE IS MOTION", defendido por nueve músicos, cinco artistas invitados y aplaudido entre otra mucha gente, por una Fundación dedicada a la musicoterapia que estaba más que agradecida.
Los honores de esta conjunción, para Lauren Stradmann, un alma llena de luz capaz de llenar cualquier espacio. Juntando todo el saber que los muchos escenarios le han propiciado ha creado una primer apuesta personal, componiendo, dirigiendo, arreglando, orquestando y sobre todo soñando un proyecto de Smooth Jazz cruzado con trazas de funky y mucha sensibilidad.
Lo de ayer sonó tan completo como una sinfónica fresca a la par que madura, tan sobrada de profesionalidad como desbordante de vida improvisada. Sus instrumentos parecían recién estrenados, su fuerza creativa era capaz de rebasar el quitamiedos de la piel y quedarse allí en lo profundo de las boscosidades sonoras, donde sólo dejamos entrar lo que realmente nos emociona.
Así uno tras otro, cada tema se fue desplegando como un regalo cargado de complicidades y buenas ondas. Los sonidos traían inmejorables sensaciones, las cuerdas, los metales, los teclados se acunaban sobre los beats marcados por un Lauren capaz de salvar el mar de nervios de la responsabilidad, al primer golpe de crash.
Os dejamos algunos recortes de aquel momento, ponedles vosotros sonido desde su web: http://www.kinnetikmusic.com/media.html Nosotros seguimos disfrutando de la fortuna musical que nos regalaron ayer.
DG
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domingo, 24 de febrero de 2013
Un Lugar Mejor
El 10 de diciembre es el Día de Derechos Humanos Internacional y se estrenó una nueva Canción Alrededor del Mundo titulada, 'un Lugar Mejor'.
Este vídeo fue creado por PFC y el Fondo de Logro de Objetivos de Desarrollo de Milenio de Naciones Unidas.
Juntos hacemos que llegue a los corazones de las personas la posibilidad de un cambio verdadero. Con la música podemos unirnos para hacer del mundo ese Lugar Mejor.
Esta es una parte de la llamada global a la acción.
¡Haz que tu voz sea oída y digamos que podemos hacer para construir este mundo como un Lugar Mejor!
Este vídeo fue creado por PFC y el Fondo de Logro de Objetivos de Desarrollo de Milenio de Naciones Unidas.
Juntos hacemos que llegue a los corazones de las personas la posibilidad de un cambio verdadero. Con la música podemos unirnos para hacer del mundo ese Lugar Mejor.
Esta es una parte de la llamada global a la acción.
¡Haz que tu voz sea oída y digamos que podemos hacer para construir este mundo como un Lugar Mejor!
https://www.youtube.com/user/PlayingForChange
Playing For Change es un movimiento multimedia creado para
inspirar, conectar y promover la paz en el mundo a través de la música.
La idea del proyecto surge de la convicción de que la música desarma las
fronteras y nos ayuda a superar nuestras diferencias.
Independientemente de nuestros orígenes geográficos, políticos,
económicos, espirituales o ideológicos, la música tiene el poder
universal de unirnos como habitantes de un mismo planeta. Hemos
elaborado un estudio de grabación móvil, usando el material utilizado
en los mejores estudios, para viajar a través del mundo y grabar, donde
la música nos llevara.
Durante la realización de este proyecto nos dimos cuenta que no
era suficiente grabar y compartir esta música : quisimos encontrar una
forma de aportar algo a las comunidades que conocimos a lo largo de
nuestros viajes y que habían compartido tanto con nosotros. Así nació,
en el 2007, la Fundación Playing For Change, entidad sin animo de lucro
destinada a la creación y al desarrollo de escuelas de música para estas
comunidades.
El último capitulo del movimiento Playing For Change a sido el
Playing For Change Band. Reuniendo músicos extraordinarios procedentes
del mundo entero, este grupo musical demuestra el poder que surge de la
unión de las culturas. Para el público que ve y escucha músicos que han
viajado miles de kilómetros para encontrarse en un escenario y cantar
juntos, el poder unificador de la música no deja lugar a dudas.
Ahora todo el mundo puede participar a esta experiencia única,
uniéndose al movimiento Playing For Change. Comparte el mensaje,
implícate o contribuye a la Fundación. ¡Juntos, conectaremos el mundo a
través de la música !
jueves, 14 de febrero de 2013
Canciones para mejorar el ánimo
El neurocientífico británico, Jack Lewis, ha creado una lista de reproducción de canciones que pueden mejorar el ánimo.
Lewis comenzó a estudiar cómo la música afectaba el cerebro de manera positiva, por solicitud del sitio de streaming de música Rara, web similar a Grooveshark y Deezer.
Para el especialista existen elementos claves de una canción, como poseer un tempo rápido y una melodía predecible, o canciones a capella pueden provocar mejoras en el estado de ánimo de algunas personas.
Para llegar a estas conclusiones, Lewis estudió la música que
estimulaba el sistema límbico y el sistema de recompensas del cerebro,
áreas responsables de generar emociones y la sensación de placer.
Es muy importante que los cantantes, sostiene el experto, se conecten con sus oyentes en un nivel emocional, y las canciones a capella
son las que mejor funcionan para esto. “La música está tan integrada en
los humanos que no se necesitan instrumento para que tenga efecto en
nosotros. Cuando escuchamos emoción en la voz humana nuestros cerebros
están programados para sentirlo. Esto es fundamental con la empatía”,
señaló.
La música que provoca felicidad puede desactivar áreas del cerebro
que están programadas para tener una respuesta de miedo, lo que
permitiría disminuir nuestra ansiedad. “Cuando esto pasa, las áreas pre
motoras del cerebro, las cuales controlas los músculos vocales,
automáticamente pasan a estar más activos, y es por eso que puedes
comenzar a cantar o a tararear la canción sin darte cuenta”.
A continuación te dejamos la lista propuesta por Lewis:
Prince – Sexy Dancer.BB King – Let The Good Times Roll.
Beachboys – Surfing USA.
Bob Marley – Three Little Birds.
Muddy Waters – Got My Mojo Workin’.
Boney M – Sunny.
The Darkness – I Believe In a Thing called Love.
Scissor Sisters – Take Your Mama.
Outkast – Hey Ya.
Harder Better Faster – Daft Punk.
M People – Moving on Up.
1812 – Tchaikovsky.
Tomado de: http://lamula.pe/2013/01/24/conoce-la-lista-de-canciones-que-pueden-mejorar-tu-animo-segun/danielavila
Interioridades craneales de un cantante
SIVU, el músico británico nos muestra cómo somos por dentro
cuando cantamos gracias a FMRI
tomado de:
http://www.popsci.com/technology/article/2013-01/look-musicians-brainEl Cerebro Musical de STING
Un documental del neurocientifíco Daniel Levitin de la Universidad Mc Gill de Montreal.
Este documental lleva al espectador a un viaje que nos muestra cómo
procesa la música nuestro cerebro y cómo nuestra cultura da forma a
nuestras preferencias musicales, ayudándonos a comprender nuestros
motivos, miedos, deseos y recuerdos.En cada una de las fases y los periodos de nuestra vida, nuestra naturaleza y la educación que recibimos conforman la obsesión exclusivamente humana de la música. Sting tiene un papel protagonista en MI CEREBRO MUSICAL como músico, artista y conejillo de indias.
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Robert Gupta: La música es medicina, la música es cordura
Robert Gupta, violinista de la Orquesta Filarmónica de Los Angeles, habla sobre una lección que una vez dio a un brillante músico esquizofrénico -- y lo que él aprendió. Llamado luego a regresar al escenario, Gupta toca su propia transcripción del preludio de Bach para Cello de la Suite No. 1.
Transcripción:
Un día el columnista de Los Angeles Times
Steve Lopez estaba caminando por
las calles del centro de Los Angeles
cuando escuchó una bella música.
Provenía de un hombre,
un hombre afroamericano,
encantador, de rostro duro, sin hogar,
tocando un violín que sólo tenía dos cuerdas.
Les estoy contando una historia que muchos de ustedes conocen,
porque la columna de Steve fue la base
para un libro que después se convirtió en una película,
con Robert Downey Jr actuando como Steve Lopez
y Jamie Fox como Nathaniel Anthony Ayers,
el contrabajista entrenado en Julliard
cuya prometedora carrera fue interrumpida
por una aflicción trágica de esquizofrenia paranoica.
Nathaniel abandonó Julliard, sufrió una crisis total
y 30 años más tarde estaba viviendo
en las calles de Skid Row en el centro de Los Angeles.
Les animo a que lean el libro de Steve o vean la película
para entender no sólo el bello vínculo
que se creó entre estos dos hombres
sino cómo la música ayudó a moldear ese vínculo,
y finalmente jugó un papel decisivo
para ayudar a Nathaniel a salir de las calles.
Conocí al Señor Ayers en el 2008,
hace dos años, en el Walt Disney Concert Hall.
El acababa de escuchar una interpretación de la primera y cuarta sinfonía de Beethoven
y vino detrás del escenario a presentarse.
Hablaba de una forma muy jovial y sociable
acerca de Yo-Yo Ma y de Hillary Clinton
y de cómo los Dodgers nunca llegarían a la Serie Mundial,
todo debido a la traicionera ejecución del pasaje del primer violín
en el último movimiento de la cuarta sinfonía de Beethoven.
Y hablamos sobre música. Y unos días después recibí un correo electrónico de Steve
diciendo que Nathaniel estaba interesado en una lección de violín conmigo.
Ahora, debo mencionar que Nathaniel se niega al tratamiento,
porque cuando fue tratado emplearon terapia de choque,
Toracina y esposas,
y esa cicatriz ha permanecido en él toda su vida.
Pero como resultado ahora es propenso a
estos episodios esquizofrénicos.
Los peores episodios se pueden manifestar con él
explotando
y luego desapareciendo por días,
errando por las calles de Skid Row,
expuesto a sus horrores, con el tormento de su propia mente
sin control.
Y Nathaniel estaba en tal estado de agitación
cuando iniciamos nuestra primera lección en el Walt Disney Concert Hall
que tenía un tipo de destello maniaco en sus ojos,
estaba perdido.
Y hablaba de
demonios invisibles y humo,
y de cómo alguien lo estaba envenenando mientras dormía.
Y yo sentí miedo,
no por mí, sino miedo
de que iba a perderlo,
de que iba a hundirse en uno de sus estados
y de que yo arruinaría su relación con el violín
si comenzaba a hablarle de escalas
y arpegios y otras formas excitantes de
pedagogía didáctica de violín.
(Risas)
Por ello sólo empecé a tocar.
Y toqué el primer movimiento del concierto para violín de Beethoven.
Y mientras tocaba
entendí que un profundo cambio estaba
ocurriendo en los ojos de Nathaniel.
Fue como si estuviese bajo el control de algun fármaco invisible,
una reacción química, para la cual el que yo tocara música
era su catalizador.
Y la cólera maniaca de Nathaniel
se transformó en entendimiento,
en una curiosidad quieta y en gracia.
Y como por milagro, levantó su propio violín
y comenzó a tocar de oído
algunos fragmentos de conciertos para violín,
que luego me pedía que completara, Mendelssohn,
Tchaikovsky, Sibelius.
Y comenzamos a hablar sobre música, desde Bach
hasta Beethoven y Brahms,
Bruckner, todos los Bs,
desde Bartók, todo el camino hasta Esa-Pekka Salonen.
Y entendí que él no sólo
tenía un conocimiento enciclopédico de música
sino que se identificaba con esta música a un nivel personal.
El habló sobre ello con el tipo de pasión
y entendimiento que yo comparto con mis colegas
en la Filarmónica de Los Angeles.
Y a través de tocar música y hablar de música
este hombre se transformó
del hombre paranoico perturbado
que había venido de caminar las calles
del centro de Los Angeles
al encantador, erudito,
brillante músico educado en Julliard.
La música es medicina. La música nos cambia.
Y para Nathaniel la música es cordura.
Porque la música le permite tomar sus pensamientos
y sus delirios y transformarlos
a través de su imaginación y su creatividad
en realidad.
Y esto es un escape
de su estado atormentado.
Y yo entendí que esto era la misma esencia del arte.
Esto era el verdadero motivo por el que hacemos música,
que tomamos algo que existe dentro de todos nosotros,
en nuestra verdadera esencia fundamental,
nuestras emociones,
y a través de nuestro lente artístico,
a través de nuestra creatividad, somos capaces de transformar esas emociones en realidad.
Y la realidad de esa expresión
nos alcanza a todos,
nos mueve, nos inspira y nos une.
Y para Nathaniel,
la música lo trajo de vuelta al grupo de amigos.
El poder redentor de la música lo regresó
a la familia de músicos
que lo entendió,
que reconoció sus talentos
y lo respetó.
Y yo siempre haré música con Nathaniel,
ya sea que estemos en el Walt Disney Concert Hall,
o en Skid Row, ya que él me recuerda
porqué me convertí en músico.
Gracias
(Aplausos)
Bruno Giussani: Gracias. Gracias.
Robert Gupta
(Aplausos)
Robert Gupta: Quiero tocar algo que sin verguenza alguna robé de los celistas.
Así que por favor discúlpenme.
(Risas)
(Música)
(Aplausos)
Algunos de los recursos también del musicoterapeuta
Mark Applebaum compone música que rompe los esquemas de maneras
fantásticas; compone un concierto para un florista y fabrica
instrumentos musicales con chatarra y objetos que encuentra. Esta charla
excéntrica podría inspirarnos a deshacernos de las «reglas» de nuestro
propio trabajo creativo. (Filmado en TEDxStanford).
"Is it music? … This is not the important question. The important question is, is it interesting?” (Mark Applebaum)
Más info en: http://www.markapplebaum.com/
Más info en: http://www.markapplebaum.com/
miércoles, 13 de febrero de 2013
Fórmulas de éxito del pop
El compositor cordobés Aldo Narejos nos ofrece una curiosa lección sobre las rutinarias fórmulas del pop.
viernes, 25 de enero de 2013
miércoles, 9 de enero de 2013
sábado, 24 de noviembre de 2012
Jorge Salán en la cima del escenario
Con dos Mayones Regius y una Telecaster fue suficiente para tomar el mando y templar la sonoridad indisciplinada que aparece por el mástil; los arranques de la belleza siempre son desmedidos. Mano arriba y abajo trasteando infinitos riffs, hizo de esa primitiva manada de voces, furiosamente agolpada en la espalda de los bafles, una coreografía de la elegancia musical. Jugó desinhibido como lo haría un niño que se sabe seguro dentro del mundo de la fantasía, donde todo se torna posible, donde la lógica de cualquier misterio es aceptada.
Sonó, soñó y nos hizo con él soñar sucesivos solos hasta los terrenos del arte donde Jorge se recrea. Tiene la maestría sonora de saber "cuerdear" sus emociones, de hacerse nota y fluir preciso en los bends, hammers y demás figuras que dibujan, inquietos sus dedos. Por ello nos mantuvo en continuo movimiento. Del reposo pasamos a la prisa; ascendimos vertiginosamente desde las graves llanuras de sus trastes hasta la zona más escarpada del espectro sonoro, donde el vértice con el cielo caduca. Allí mismo suspendidos nos dejó disfrutando de su orfebrería rockera mientras bajaban los focos, lo que cada cual pudiera haber atesorado. Han pasado unas horas y curiosamente el brillo de sus escalas aun no ha dejado de vibrar.
Sonó, soñó y nos hizo con él soñar sucesivos solos hasta los terrenos del arte donde Jorge se recrea. Tiene la maestría sonora de saber "cuerdear" sus emociones, de hacerse nota y fluir preciso en los bends, hammers y demás figuras que dibujan, inquietos sus dedos. Por ello nos mantuvo en continuo movimiento. Del reposo pasamos a la prisa; ascendimos vertiginosamente desde las graves llanuras de sus trastes hasta la zona más escarpada del espectro sonoro, donde el vértice con el cielo caduca. Allí mismo suspendidos nos dejó disfrutando de su orfebrería rockera mientras bajaban los focos, lo que cada cual pudiera haber atesorado. Han pasado unas horas y curiosamente el brillo de sus escalas aun no ha dejado de vibrar.
Que un artista de esta categoría musical (otra día os contaremos sus bondades personales) nos brinde su apoyo, representa un referente de máxima calidad, profesionalidad y carácter, un lujo en suma, que nunca le podremos pagar del todo.
Gracias por todo, Jorge.
DG
miércoles, 17 de octubre de 2012
Músicos en el IV Congreso Nacional de Musicoterapia
También tuvimos música, mucha música.
Aquí van algunos recortes para que os hagáis a la idea de lo bien que sonaba y de la suerte que tuvimos.
Gracias a Mundo Aladuría, al Coro Madreselva, al Coro MSD de Rebeca Rods, al Coro de médicos y a Bibiana, Lorena, Pili, Irene y J.
Pablo por hacernos vibrar en los descansos.
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