La Musicoterapia ayuda a cubrir las carencias existentes en los diferentes tipos de personas que presentan necesidades especiales y circunstancias de carácter diverso, por lo que precisan la adquisición de logros educativos y/o terapéuticos para conseguir mayor autonomía.

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miércoles, 27 de febrero de 2013

Entender el arte desde la neurología. Eric Kandel

Entrevista con Eric Kandel:

'Veo junto el Psicoanálisis, el Arte y Llegada de la Biología'

Eric Kandel es considerado uno de neuroscientificos más importantes del mundo. Recientemente ha publicado un libro sobre el poder creativo de Viena, la ciudad de su nacimiento. En esta entrevista para DER SPIEGEL habla del lado demoníaco del hombre y de las perspectivas postcoitales ofrecidas en las pinturas de Gustav Klimt.


SPIEGEL: En su libro, 'la Edad de Perspicacia,' usted dice que sus latidos de corazón son tres cuarto tiempos. ¿Qué quiere decir con esto?

Kandel: Realmente como a la ciudad de Viena, me gustan su arte, su música y su arquitectura. En resumen me gusta la cultura que Viena representa. Lo que realmente me captura es el período alrededor de 1900 - el tiempo de Freud, Schnitzler y Klimt. Este es el período en cual nació el concepto moderno de la mente que ahora sostenemos. Se pareció a un segundo Renacimiento en la cultura Occidental. Austria era simplemente maravillosa en este período. Esto era quizás su mejor momento.

SPIEGEL: Pero al mismo tiempo, su relación con su ciudad de origen está fracturada.

Kandel: tengo por una parte odio y por otra necesidad de Viena. Me marché cuando tenía nueve años porque yo era el judío. Hasta antes de 1938, el antisemitismo en Austria era probablemente más profundo que en Alemania o en otros países europeos. Cuando Hitler entró, los austríacos le dieron la bienvenida con los brazos abiertos. La invasión de los alemanes vino acompañada por un brote sin precedentes de violencia hacia los Judíos. Los austríacos llevaron a cabo en unos pocos días lo que les llevó a los alemanes seis años hacer. Ellos también participaron desproporcionadamente en las matanzas del Holocausto, quisieron dirigir campos de concentración.

SPIEGEL: Entonces parece que usted es capaz ahora de reconciliarse con la patria que una vez le expulsó.

Kandel: he tenido abierto un conducto austriaco que ha seguido filtrandose en mi pensamiento. Las cosas también se han hecho algo mejor. Después de la guerra, los austríacos sólo negaron su papel en todo esto. Ellos no lo enseñaron en la escuela. Pero desde 1990 sí han reconocido abiertamente su papel en el Holocausto y me siento más cómodo en Austria ahora. Siento una especie de reconciliación. Quizás puedo hacer la paz con todo esto.

SPIEGEL: Su amor por Viena parece haber desempeñado un papel grande en aquella reconciliación. ¿Qué tiene de cautivador
la ciudad?

Kandel: Para mí es la Viena fin de siècle. Entonces era quizás la ciudad más moderna en el mundo.

SPIEGEL: y como usted escribe, la ciudad dio a luz a una nueva idea de que hombre

Kandel: Sí. Después de la Ilustración, la gente pensó que vivíamos en un universo racional. Se pensaba que Dios era un matemático, y que la función del científico debía entender las reglas matemáticas por lo cual el universo fue creado. La idea era que Dios creó al hombre diferente de otros animales, porque el hombre era racional y los animales tenían instintos. Aquella idea de un hombre racional que fue especialmente creado se desmoronó cuando Darwin mostró que evolucionamos de antepasados animales, que también tenemos instintos y que éstos son muy importantes. Esto era una visión
mucho más sofisticada, matizada y rica de la mente humana, y esto es en gran parte un descubrimiento Vienés.

SPIEGEL: Usted se refiere aquí a la concepción de la mente humana planteada por el psicoanálisis y por Freud.

Kandel: Sí, pero no sólo. Los artistas y los escritores también estuvieron interesados en el inconsciente. Fue precisamente la medicina la que dió los primeros pasos hacia la modernidad. La medicina parisina era excepcional en el 1800. Pero alrededor de 1840, 1850, Francia comenzó a pasar el relevo a Austria. Carl von Rokitansky, uno de los fundadores de la medicina científica, lo sistematizó, observando el significado de los síntomas clínicos. La medicina que practicamos hoy, infinitamente
más sofisticada, es la medicina de Rokitansky.

SPIEGEL: ¿Por qué ocurrió este proceso en Viena antes que en otras ciudades?

Kandel: Viena es relativamente pequeña. Tenía maravillosos salones, oportunidades para que la gente se reuniera. Había mucha interacción entre científicos y no científicos, entre Judíos y no judíos, entre artistas, escritores y científicos, incluso científicos médicos.

SPIEGEL: Usted mismo mostró un interés por el lado irracional del hombre que encontró de niño en Viena. Haciendo un esfuerzo para entenderlo, comenzó a estudiar la historia.

Kandel: Sí. Si lee cualquiera de mis libros, verá que tienden hacia una perspectiva histórica remarcada.

SPIEGEL: ¿Entonces, por qué dejó usted esta carrera?

Kandel: es muy simple: me enamoré de una mujer. Ella me enseñó otra verdad. Era hija de un psicoanalista muy conocido que me enseñó el psicoanálisis de Viena.

SPIEGEL: ¿Sin esta mujer, piensa usted que usted habría terminado como un historiador?

Kandel: Indudablemente.

SPIEGEL: Pero usted también volvió la espalda a la psicoanálisis y se adentró en la neurociencia. 

Kandel: Comencé a percibir que la biología es el mejor modo de acercarse a la verdad de la mente. En la biología la mayor parte de personas no abordan problemas en el nivel de la complejidad que el psicoanálisis hace. Al tiempo el psicoanálisis maneja un grado notable de incertidumbres. Un psicoanalista puede llegar a tener algunas perspicacias profundas, pero no puede plantear experimentos para establecer si eso es realmente verdad.

SPIEGEL: ¿no echa en falta a veces el trato con los pacientes?

Kandel: le diré una broma. Un amigo mío, Bono de Douglas, era el presidente del departamento de psiquiatría de la Universidad de la Reserva Occidental de Case, que es un departamento muy bueno en los Estados Unidos. Un día fue nombrado decano de la facultad de medicina. Entonces la gente dijo, 'Doug, no entendemos. Usted ama a los pacientes. ¿Cómo puede dar este paso?' Y dijo, 'no lo he dejado. Es sólo que ahora mis pacientes tienen el vicedecanato.' Creo que tiene razón.

SPIEGEL: Por un lado se quedó leal a la psicoanálisis. Cunado comenzó su trabajo como neuroscientifico, dijo que su objetivo sería encontrar el id freudiano y el superego en el cerebro...

Kandel: ... nunca mejor dicho. Mi mentor me dijo que era un loco.

SPIEGEL: En su libro tiene una ilustración que parece haber demostrar que ha conseguido su objetivo: las entidades freudianas corresponden a regiones específicas del cerebro.

Kandel: Sí, pero no pienso que Freud estuviera satisfecho. Lo que perfilo es un contorno muy primitivo.

SPIEGEL: ¿Pero piensa realmente que encontraremos a Freud en un sentido anatómico?

Kandel: Sí. Él mismo predijo esto. Freud trató de desarrollar un modelo de la mente en 1895, pero era prematuro.

SPIEGEL: En su libro también da razones para usar la neurobiología para ayudar a entender el arte y el proceso creativo. Esto es completamente ambicioso.

Kandel: hay una frase judía llamada "
chutzpah", que significa 'un trozo del nervio' para tratar de hacer algo. Es ambicioso ya que algunos críticos comparten la idea de que mientras trato de explicar el arte en términos biológicos, pierdo el placer obtenido con solo mirar.

SPIEGEL: ¿y cómo responde usted a aquella acusación?

Kandel: no creo que la biología sustituya al sentimiento experimentado por el arte. La biología es capaz de dar perspectivas adicionales. Esto es una visión paralela, no algo sustitutivo.

SPIEGEL: ¿Pero dónde encuentra
exactamente eso? Tal vez podríamos hablar de tres cuadros sobre los que usted escribe en su libro, de Gustav Klimt, Oskar Kokoschka y Egon Schiele. En particular la "Judith" de Klimt …
 

Kandel: Uso esta pintura para comparar los descubrimientos que Klimt tenía comparandolos con Freud. Freud tenía muy poca conciencia de la sexualidad femenina mientras Klimt sí. En primer lugar, él defendió
la capacidad de las mujeres de tener una vida sexual rica e independiente. En Judith, él muestra que, además, las mujeres, como los hombres, pueden fundir agresión y erotismo. Aquí ella es post-coital, habiendo de cortar la cabeza de Holofernes, al tiempo que disfruta del placer de hacer esto.

SPIEGEL: Pero usted no necesita la investigación cerebral para determinar todo esto.

Kandel: no
me entienda mal. Mi libro no es sólo sobre descubrimientos biológicos en el arte sino también sobre la visión artística en la mente. Entonces uso pinturas en este libro para indicar varias cosas diferentes. Una parte debe desarrollar la historia intelectual. La otra debe mostrar cómo el "insight" en la biología ayuda a entender lo que continúa. Ahora yo podría describir para usted, por ejemplo, que hay células en el cerebro que responden a los rostros. Este es uno de los motivos que trato con el arte de retratar. Podemos aprender mucho sobre nuestra percepción de la expresión facial en el comportamiento de estas células. Pero no uso este retrato para hacer esto.

SPIEGEL: ¿y estas células cerebrales se activan por el éxtasis de la mujer representada?

Kandel: Sí, y en particular responden a la deformación en las caras. Ahora aquí con sus ojos entreabiertos y su vista soñadora, ella recluta estas células y responden muy poderosamente.

SPIEGEL: ¿y qué
nos enseña la neurobiología sobre 'la Novia del Viento' de Kokoschka?
Kandel: Esto es también una imagen muy interesante. Con esto muestro cómo el artista mostró un despertar de un aspecto de la tradición psicoanalítica. Freud creyó que el camino a la mente de otros comienza con un examen propio. Los autorretratos son un modo de revelar algo sobre uno mismo. Kokoschka hizo algunos autorretratos maravillosos. Trató de conseguir entender lo que hay por debajo de la piel, incluso el interior él mismo. Aquí él revela su inseguridad sin su amante, Alma Mahler. Este se hace obvio si mira los colores que no mantienen ninguna relación con la realidad. Él aparece como una ruina nerviosa. Mientras tanto ella duerme lejos, gozando de un momento plácido.

SPIEGEL: ¿la investigación cerebral ayuda aquí también?

Kandel: Sí, Kokoschka dice que el color es un medio de generar reacciones emocionales fuertes - y estas emociones entra por la amigdala y la corteza prefrontal.

SPIEGEL: Vamos finalmente a mirar un tercer cuadro de Egon Schiele. ¿Qué piensa realmente en 'la Muerte y la Doncella'?

Kandel: Esto es una pintura poderosa. También un autorretrato. En ella aparece Schiele con su amante, Wally. Es una mujer que realmente le ayudó en el período incial cuando él alcanzaba su virilidad. Él sintió que
era una amante buena pero no la esposa adecuada. Esta es última vez que ellos estaban juntos.

SPIEGEL: hacer la misma pregunta otra vez: ¿Qué tiene que ver este con el cerebro?

Kandel: Cuando nos enfrentamos al rechazo y el amor, el sistema de la dopamina es muy importante. Entonces las hormonas  modulan nuestras reacciones en una escena de este tipo.

SPIEGEL: Estas ideas son muy interesantes, pero parece dudoso que la neurociencia realmente contribuya al entendimiento de estas obras de arte.

Kandel: Esto es sólo el principio. Hay respuestas que no puedo dar aun, pero me gusta estar innovando en este área, mostrando como debería ser estudiado. Podríamos mirar la exageración cromática y la emoción en la expresión facial de Kokoschka y Schiele para ilustrar por qué respondemos tan poderosamente a exageración y caricatura.

SPIEGEL: la Ciencia y el Arte son dos modos de buscar la verdad. Pero estos dos caminos podrían ser demasiado diferentes para ser compatibles.

Kandel: la verdad tiene muchas dimensiones, y el modo de llegar a la verdad en situaciones complejas se hace desde muchas perspectivas. Veo el psicoanálisis, el arte y la biología juntos, justo como la psicología cognoscitiva y neurociencia recientemente se han unido. Usted ha seleccionado expresamente de entre mis ejemplos, para no ilustrar como la ciencia puede realzar la perspicacia en el arte. Yo los uso para mostrar cómo los artistas tenían ideas de la mente que Freud no tenía y esto ha enriquecido y corregido lo que Freud nos enseñó. Esto se trata en el primer tercio del libro. En la segunda y tercera parte perfilo un acercamiento biológico a como respondemos a una obra de arte. Necesitaríamos otra entrevista para hablar de esos ejemplos.

SPIEGEL: Sr. Kandel, le agradeceríamos otra entrevista.

Arteterapia y cerebro

Cómo beneficia arte al Cerebro: 
Muchas personas se preguntan sobre el objetivo del arte. Reconocen un acercamiento estético, pero no saben definir ninguno de sus beneficios de naturaleza práctica. Al contrario de la creencia popular, el arte no es algo meramente estético. 
El arte no contribuye menos en la preparación de individuos para 'el verdadero' mundo de lo que puede hacerlo la ciencia. El arte es básico para llevar al cerebro a alcanzar su potencial pleno. 

¿Cómo lo logra? 
De entrada, introduce al cerebro en habilidades cognoscitivas diversas que nos ayudan a desenmarañar problemas intrincados. Activa la parte creativa de nuestro cerebro - la parte que trabaja sin palabras y sólo puede expresarse no verbalmente. El arte, tanto en el pensamiento como en por los procesos creativos, activa el lado imaginativo y el creativo, el lado espacial e intuitivo de nuestro cerebro. Provoca saltos sobre el proceso de pensamiento lineal y lógico, de manera que nos entrena para cambiar el modo en que enfrentamos el pensamiento, el cómo cuestionamos viejos problemas de modos nuevos. Este es lo que hace del arte un elemento tan importante. 


Esta manera de hacer pensamiento beneficia el cerebro entrenándolo para pensar fuera de lo previsible, de lo ya aprendido. Ayuda a los niños a entender conceptos con la mayor facilidad, contribuye a incrementar sus grados de mejoramiento, no sólo exclusivo del ámbito de las bellas artes, sino también producto de ingenieros, técnicos y diseñadores informáticos. El arte, con todos sus diferentes expresiones, ayuda a la gente a hacer del mundo un mejor lugar. 
Hay estudios muy serios sobre la relación entre el arte y sus beneficios al cerebro. Entre ellos, el que publicó Semir Zeki (profesor de neurobiología en el Colegio de Universidad de Londres y codirector del Departamento Wellcome de la Neurología Cognoscitiva) llamado 'Creatividad Artística y el Cerebro' (Revista de Ciencia, en el julio de 2001). Zeki detalló la relación entre el desarrollo de capacidades cognoscitivas y el proceso creativo y declaró que la expresión artística es la llave a entendernos a nosotros mismos. También consideró el arte y su expresión como una extensión de la función cerebral. En otras palabras, el arte ayuda al cerebro en su búsqueda por el conocimiento. 

Los profesores aplican esto en el aula ayudando a los niños a mejorar sus capacidades cognoscitivas y aumentan su capacidad de solucionar problemas difíciles. Los terapeutas profesionales también han recurrido al arte como instrumento para reconducir el cerebral hacia la salud. De hecho, varios psiquiatras y psicólogos  recomiendan esta forma del tratamiento, pues mantiene elevado el equilibrio cerebral mediante el entrenamiento continuado.

El arteterapia es ahora una manera común de ayudar a las personas a mejorar y elevar su bienestar físico, mental y emocional, debido a que el proceso creativo implicado en la autoexpresión artística ofrece a la gente un modo de observación y acción múltiple. Esto facilita el descubrimiento de una solución con varios conflictos y problemas. De igual modo, el arte también ayuda a manejar el comportamiento, a desarrollar habilidades interpersonales, la autoestima y la conciencia de sí mismo, disminuyendo la tensión y alcanzando mejores niveles de perspicacia.


¿Cuáles son los beneficios de arte sobre el cerebro? Cuando los individuos crean y reflexionan sobre ello, aumenta la conciencia de sí mismo, inician la conciencia hacia los otros y ayudan a la gente a enfrentarse a las experiencias traumáticas. El arte potencia las capacidades cognoscitivas y aporta a los individuos la capacidad de disfrutar de los placeres de hacer el arte.

Tomado:

Las caricias llegan más allá de la piel

La importancia de las caricias trasciende la superficie de la piel y llega a transformar la estructura neuronal. 
Hay estudios que demuestran que en recién nacidos, éstas estimulan la hormona del crecimiento en la hipófisis, además de ayudar a completar las estructuras biológicas.

Ayer comenzábamos el proyecto musicoterapéutico con niñas en acogida. Su demanda de caricias y afecto representa en su caso un alimento de primera necesidad, por eso además de buen trato, les estamos confeccionando un mullido colchón sonoro sobre el que reposar.

Un equipo de científicos estadounidenses (Sophia Vrontou, Allan M. Wong, Kristofer K. Rau, H. Richard Koerber y David J. Anderson) ha hallado en ratones las neuronas que detectan las caricias y esto es lo que nos cuentan:
  • El trabajo muestra que estas células promueven un estado de bienestar cuando se activan, en respuesta a las caricias ‘placenteras’, pero serán necesarios más estudios para confirmar si existen neuronas con propiedades similares también en humanos. 

    A pesar de los numerosos estudios fisiológicos existentes al respecto, esta es la primera vez que se identifican in vivo neuronas sensoriales que detectan caricias ‘placenteras’. El grupo utilizó un pincel diseñado para simular el tipo de caricias que estos animales pueden sentir, con el cual rozaban sus patas traseras. Después, los investigadores utilizaron técnicas de imagen para mostrar que un tipo de neuronas, que expresan la proteína MRGPRB4, eran las que respondían al estímulo.
    Estas células nerviosas carecen de fibras de mielina e inervan exclusivamente la piel con pelo a través de grandes ramificaciones que, según el estudio, se asemejan a los campos receptivos de las fibras C humanas.
    El trabajo revela que estas neuronas se activan acariciando la piel peluda del animal, pero no ante una estimulación dañina, como puede ser una punzada o un pellizco. Es más, al aplicar esos estímulos nocivos se activan otras neuronas –las que expresan la proteína MRGPRD– que no responden ante las caricias.
    Los resultados parecen abrir una puerta para comprender la función de este tipo de neuronas durante los comportamientos naturales.

jueves, 14 de febrero de 2013

Canciones para mejorar el ánimo

El neurocientífico británico, Jack Lewis, ha creado una lista de reproducción de canciones que pueden mejorar el ánimo.
Lewis comenzó a estudiar cómo la música afectaba el cerebro de manera positiva, por solicitud del sitio de streaming de música Rara, web similar a Grooveshark y Deezer.
Para el especialista existen elementos claves de una canción, como poseer un tempo rápido y una melodía predecible, o canciones a capella pueden provocar mejoras en el estado de ánimo de algunas personas.
Para llegar a estas conclusiones, Lewis estudió la música que estimulaba el sistema límbico y el sistema de recompensas del cerebro, áreas responsables de generar emociones y la sensación de placer.
Es muy importante que los cantantes, sostiene el experto, se conecten con sus oyentes en un nivel emocional, y las canciones a capella son las que mejor funcionan para esto. “La música está tan integrada en los humanos que no se necesitan instrumento para que tenga efecto en nosotros. Cuando escuchamos emoción en la voz humana nuestros cerebros están programados para sentirlo. Esto es fundamental con la empatía”, señaló.
La música que provoca felicidad puede desactivar áreas del cerebro que están programadas para tener una respuesta de miedo, lo que permitiría disminuir nuestra ansiedad. “Cuando esto pasa, las áreas pre motoras del cerebro, las cuales controlas los músculos vocales, automáticamente pasan a estar más activos, y es por eso que puedes comenzar a cantar o a tararear la canción sin darte cuenta”.
A continuación te dejamos la lista propuesta por Lewis:
Prince – Sexy Dancer.
BB King – Let The Good Times Roll.
Beachboys – Surfing USA.
Bob Marley – Three Little Birds.
Muddy Waters – Got My Mojo Workin’.
Boney M – Sunny.
The Darkness – I Believe In a Thing called Love.
Scissor Sisters – Take Your Mama.
Outkast – Hey Ya.
Harder Better Faster – Daft Punk.
M People – Moving on Up.
1812 – Tchaikovsky.

Tomado de: http://lamula.pe/2013/01/24/conoce-la-lista-de-canciones-que-pueden-mejorar-tu-animo-segun/danielavila

Interioridades craneales de un cantante

SIVU, el músico británico nos muestra cómo somos por dentro cuando cantamos gracias a FMRI
tomado de: http://www.popsci.com/technology/article/2013-01/look-musicians-brain

El Cerebro Musical de STING

Un documental del neurocientifíco Daniel Levitin de la Universidad Mc Gill de Montreal.
Este documental lleva al espectador a un viaje que nos muestra cómo procesa la música nuestro cerebro y cómo nuestra cultura da forma a nuestras preferencias musicales, ayudándonos a comprender nuestros motivos, miedos, deseos y recuerdos.

En cada una de las fases y los periodos de nuestra vida, nuestra naturaleza y la educación que recibimos conforman la obsesión exclusivamente humana de la música. Sting tiene un papel protagonista en MI CEREBRO MUSICAL como músico, artista y conejillo de indias.

Michael Merzenich y la plasticidad cerebral


El neurocientífico Michael Merzenich examina uno de los secretos del poder increíble del cerebro: su habilidad para reconectarse activamente. Él está investigando formas para aprovechar la plasticidad del cerebro para mejorar nuestras destrezas y recuperar funciones perdidas. 
 

jueves, 7 de febrero de 2013

El ritmo y el control de la impulsividad




(cc) Junction Festival
(cc) Junction Festival
Investigaciones recientes muestran que el uso de patrones rítmicos facilita la respuesta óptima en el tiempo, por lo que el entrenamiento mediante ritmos podría proponerse como terapia novedosa ante problemas como la impulsividad. Esto podría beneficiar a pacientes con daño prefrontal o personas con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), que suelen mostrar conductas impulsivas, así como dificultad para estimar el paso del tiempo.
[Versión en pdf]

¿Quién no ha cantado o bailado al son de una canción? El ritmo de la música parece proporcionar información temporal predictiva y fiable. Es decir, todo el mundo sabe cuándo será el siguiente “pulso” rítmico de la canción (sobre todo si es conocida), lo cual nos permite sincronizar nuestros movimientos con el ritmo. El ser humano tiene la capacidad de emitir sus respuestas en el momento óptimo, y los ritmos proporcionan una información predictiva poderosa (Barnes y Jones, 2000). Así, de forma automática y sin necesidad de pensar, el ritmo induce en el individuo una expectativa temporal, que le permite anticipar cuándo va a suceder el siguiente evento (algo que hacen incluso los bebés, Sanabria, 2008).
En la última década se ha retomado el estudio científico del tiempo y su relación con diversas alteraciones en las que las personas dan respuestas adecuadas, pero en momentos inoportunos, es decir, responden precipitadamente antes de tiempo. Así, la impulsividad mostrada por pacientes con daño cerebral en el lóbulo prefrontal o por niños con trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) parecen relacionadas con dificultades en la estimación y preparación temporal (Berlin, Rolls y Kischka,, 2004; Toplak, Dockstader y Tannok, 2006). Actualmente los problemas de impulsividad se interpretan únicamente como un déficit en el control cognitivo y comportamental, por lo que su intervención se basa principalmente en dotar al paciente de estrategias que le permitan autocontrolar su conducta. Sin embargo, dada la relación cada vez más evidente de la impulsividad con los procesos temporales, abordar los problemas conductuales de estos pacientes desde paradigmas de preparación temporal podría ser no sólo novedoso teóricamente, sino también un avance en la eficacia de su terapia neuropsicológica. De hecho, algunas investigaciones han mostrado cómo pacientes con lesión prefrontal son capaces de sincronizarse con un patrón rítmico (Berlin y cols., 2004). Esta capacidad predictiva de los ritmos se ha relacionado también con mejoras en la atención de niños con TDAH (Shaffer y cols., 2000).
Recientemente, un estudio de nuestro laboratorio (Triviño, Correa, Arnedo y Lupiáñez, 2010; véase también Triviño y col, 2010) encontró que los pacientes con lesión prefrontal derecha mostraban dificultades para responder de forma adecuada y anticipar la llegada de los estímulos cuando tenían que utilizar información temporal explícita proporcionada por una señal no rítmica, es decir, un símbolo arbitrario al que se le atribuye información temporal (en nuestro caso, una línea corta o larga que indicaba un intervalo corto o largo, véase la Figura 1). En cambio, los pacientes con lesión prefrontal izquierda presentaron una ejecución semejante al grupo control sano.
Figura 1
Figura 1.- Secuencia de acontecimientos en la tarea con señal simbólica. Primero se presentaba a los participantes una señal temporal que podía ser una línea corta o larga que indicaba la aparición del estímulo en 350 o 1.350 ms, respectivamente. A continuación, la pantalla quedaba en blanco durante un intervalo de tiempo de 350 o 1.350 ms. Inmediatamente después del intervalo corto o largo, aparecía una letra ante la cual los sujetos debían responder. Se manipulaba la validez de la señal, de forma que en un 75% de las ocasiones la línea indicaba correctamente el momento de aparición de la letra (i.e., línea corta-pronto y línea larga-tarde), pero en un 25% de los ensayos la señal era inválida (i.e., línea corta-tarde y línea larga-pronto). Si la persona usa la información temporal proporcionada por la línea, responde más rápidamente cuando la señal es válida que cuando es inválida.
Basándonos en estos resultados, realizamos otro estudio (Triviño y col., 2011) donde comparamos esta misma señal con una de tipo rítmico (Figura 2), con la intención de observar si los pacientes con lesión prefrontal derecha podrían mejorar su ejecución. En este caso, la señal consistía en unas líneas que aparecían o desaparecían con un ritmo rápido o corto, de forma que el propio ritmo informaba a los sujetos acerca de cuándo aparecería el estímulo.
Figura 2
Figura 2.- Procedimiento en la tarea con señal rítmica. La única diferencia es que la señal consistía en una doble línea que aparecía y desaparecía cinco veces con un patrón rítmico rápido (cada 350 ms) o lento (cada 1350 ms). La quinta y última línea mostraba un mayor grosor para alertar a los participantes de la aparición de la letra y, por tanto, del momento para preparar su respuesta (pronto o tarde, respectivamente).
Tal y como esperábamos, al utilizar la señal simbólica encontramos una réplica de los resultados previos (véase la Figura 3A): los pacientes prefrontales derechos no fueron capaces de beneficiarse de la señal para preparar su respuesta. Sin embargo, cuando se utilizaron ritmos visuales para proporcionar la información temporal, la ejecución de los pacientes con lesión prefrontal derecha mejoró claramente, igualándose a la de los controles (véase la Figura 3B). Curiosamente, los pacientes con lesión prefrontal izquierda empeoraron su ejecución con los ritmos. Esto nos proporciona unos resultados interesantes para continuar investigando cómo se procesa la información temporal automática (ritmos) en contraposición con la información temporal proporcionada por claves simbólicas. Algunos estudios, de hecho, apuntan a una mayor lateralización izquierda en el procesamiento de ritmos (Grahn y McAuley, 2009), mientras que otros encuentran una lateralización derecha en la preparación temporal y espacial basada en señales simbólicas (Coull, Frith, Büchel y Nobre, 2000).
Figura 3
Figura 3.- A) Preparación temporal (diferencia entre señal válida e inválidad) en la tarea simbólica en el grupo de pacientes prefrontales izquierdos, de pacientes prefrontales derechos y en el grupo control. B) Preparación temporal en la tarea de ritmos.
Estos resultados son relevantes de cara a la rehabilitación neuropsicológica, ya que justifican el uso de patrones rítmicos predictivos y tareas de sincronización para reducir problemas conductuales en pacientes con daño cerebral adquirido, así como en otras poblaciones en las que se han relacionado los déficits motores y conductuales con alteraciones en la percepción temporal, tales como la enfermedad de Parkinson, corea de Huntington, esquizofrenia, trastorno límite de la personalidad o TDAH. Sin embargo, puede que los patrones rítmicos no beneficien a todos los pacientes y, por tanto, se necesita más investigación.

Referencias
Barnes, R., y Jones, M. R. (2000). Expectancy, attention, and time. Cognitive Psychology, 41, 254–311.
Berlin, H.A., Rolls, E.T., y Kischka, V. (2004). Impulsivity, time perception, emotion and reinforcement sensitivity in patients with orbitofrontal cortex lesions. Brain, 127, 1108-1126.
Coull, J. T., Frith, C. D., Büchel, C., y Nobre, A. C. (2000). Orienting attention in time: Behavioural and neuroanatomical distinction between exogenous and endogenous shifts. Neuropsychologia, 38, 808–819.
Grahn, J. A., y McAuley, J. D. (2009). Neural bases of individual differences in beat perception. Neuroimage, 47, 1894–1903.
Shaffer, R. J., Jacokes, L. E., Cassily, J. F., Greenspan, S. I., Tuchman, R. F., y Stemmer, P. J. (2001). The effect of interactive metronome training in children with ADHD. The American Journal of Occupational Therapy, 55, 155-162.
Toplak, M.E., Dockstader, C., y Tannok, R. (2006). Temporal information processing in ADHD: Findings to date and new methods. Journal of Neuroscience Methods, 151, 15-29.
Triviño, M., Arnedo, M., Lupiáñez, J., Chirivella, J., y Correa, A. (2011). Rhythms can overcome temporal orienting deficit after right frontal damage. Neuropsychologia, 49, 3917-3930.
Triviño, M., Correa, A., Arnedo, M., Lupiáñez, J. (2010). Temporal orienting after prefrontal damage. Brain, 133, 1173–1185.

Mónica Triviño (a), Marisa Arnedo (b), Juan Lupiáñez (c) y Ángel Correa (c)
(a) Servicio de Neuropsicología, Hospital Universitario San Rafael, Granada, España
(b) Dept. de Psicobiología, Universidad de Granada, España
(c) Dept. de Psicología Experimental, Universidad de Granada, España

Tomado de: http://medina-psicologia.ugr.es/cienciacognitiva/?p=569

Cerebros musicales sexuados


(cc) AndreyphotoLos cerebros masculino y femenino difieren en su experiencia musical estética: en las mujeres participa una red más amplia en las emociones musicales. La emoción agradable enlaza todo el hemisferio izquierdo y la desagradable los dos lóbulos frontales. En los hombres, en cambio, participan solamente las regiones anteriores y posteriores para la emoción agradable, y el lóbulo frontal derecho en la desagradable. Esto puede estar relacionado con la tendencia femenina a unificar la lógica y la emoción en una misma experiencia.
[Versión en pdf]
Desde hace varios años, en nuestro laboratorio venimos desarrollando un proyecto dirigido a investigar el fundamento nervioso de la emoción musical. En este proyecto hemos escogido como estímulos musicales obras maestras de la música clásica, calibradas por su capacidad de inducir emociones positivas de placer y negativas de desagrado en numerosos grupos de participantes (Díaz, Flores-Gutiérrez, del Río-Portilla, y Corsi-Cabrera, 2009). Para medir la emoción subjetiva inducida por la música usamos escalas de adjetivos que denotan emociones, también validadas independientemente (Díaz y Flores, 2001; Flores-Gutiérrez y Díaz, 2009) y cuya estructura identifica cinco grandes factores: agradabilidad, tristeza, activación y atención (Ramos, Guevara, Martínez, Arce, del Río-Portilla y Corsi-Cabrera, 1996). Finalmente, utilizamos dos técnicas de imágenes cerebrales para investigar la activación cerebral: la resonancia magnética funcional (fMRI) y la actividad eléctrica cerebral (EEG) (Flores-Gutiérrez, Díaz, Barrios, Favila-Humara, Guevara, del Río-Portilla y Corsi-Cabrera, 2007; Ramos y Corsi-Cabrera, 1989). La fMRI permite visualizar las zonas activas del cerebro durante el estímulo musical y el EEG permite seguir los cambios inducidos por el flujo continuo de los sonidos musicales y obtener un promedio temporal de la actividad cerebral.
En una fase reciente de nuestro proyecto sobre los fundamentos nerviosos de la emoción musical nos ha interesado un hecho bien establecido. La genética y la influencia de las hormonas sexuales, en constante interacción con el medio ambiente y la cultura, confieren a los cerebros masculino y femenino una organización distinta. El cerebro masculino es más especializado intra e interhemisféricamente, mientras que el femenino tiene una organización funcional más homogénea, con mayor conectividad funcional y coherencia (o sincronía) eléctrica interhemisférica. Ello resulta en diferencias sexuales en la cognición y la emoción (Corsi-Cabrera, Del Río-Portilla y Muñoz-Torres, 2007).
La mayor relación funcional entre hemisferios en las mujeres puede subyacer a la mayor utilización combinada de los modos de procesamiento de ambos hemisferios, permitiéndoles atender e integrar mejor el contenido verbal y emocional de los mensajes. Por ejemplo, las mujeres detectan mejor que los hombres la entonación de sonidos no verbales, la congruencia o incongruencia entre el contenido verbal y la entonación emocional, y categorizan más fácilmente la emoción expresada en los rostros. La reacción a la música también es diferente: las mujeres prefieren la música suave y reaccionan más positivamente a ella, mientras que los hombres prefieren músicas más enérgicas, como el rock.
Por lo tanto, investigamos las redes cerebrales de actividad coherente (síncrona) relacionadas con la emoción subjetiva al escuchar música en un grupo de hombres y otro de mujeres mediante una técnica especial de correlación entre electrodos (Flores-Gutiérrez, Díaz, Barrios, Guevara, del Río-Portilla y Corsi-Cabrera, 2009). Para esto se registró la actividad eléctrica cortical mientras los voluntarios escuchaban en diferente orden tres obras maestras de la música seleccionadas por su capacidad para inducir emociones agradables o desagradables (Flores-Gutiérrez y Díaz, 2009; Ramos y col., 1996). Para inducir emociones musicales placenteras y relajadas se presentó una pieza suave de piano en tempo andante (Invención para tres voces, BWV 789 de J. S. Bach) y otra orquestal y dramática para inducir activación además de agrado (segundo movimiento allegro-agitato de la sinfonía número 5 de Mahler). Para inducir emociones desagradables utilizamos una composición inquietante de Prodromidès para la película Danton. Cada pieza se dividió en segmentos consecutivos de 30 segundos, intercalados con ruido blanco de estática de radio de la misma duración. Después de cada pieza, los participantes evaluaron sus emociones en 19 escalas. Se obtuvieron las redes coherentes para cada tipo de emoción, y como control las inducidas por el promedio de las tres músicas y el ruido.
Figura 1
Figura 1.- Actividad alfa-coherente durante la emoción inducida por la música en hombres y en mujeres.
Descubrimos que distintas redes coherentes de actividad alfa (entre 8 y 12 Hz) distinguen a las emociones placenteras de las desagradables inducidas por la música en hombres y en mujeres. La emoción musical agradable se caracteriza por una red coherente formada por regiones frontales y regiones posteriores de asociación izquierdas. Como puede verse en la Figura 1, la red es notoriamente más amplia en las mujeres que en los hombres, relacionando las regiones posteriores de asociación con el resto del hemisferio izquierdo. La emoción musical desagradable se acompaña por una red que liga regiones frontales con la línea media. En los hombres, ésta involucra la región frontal derecha, mientras que en las mujeres la participación frontal es bilateral. La participación de redes más amplias en las mujeres es consistente con la idea de que las mujeres unifican la lógica y la emoción en una misma experiencia.
Los estudios de las bases neurológicas de la música se inscriben en una nueva tendencia de analizar la actividad cerebral durante la experiencia estética, que abre un campo interdisciplinario fascinante entre las disciplinas biológicas y las humanidades.

María Corsi-Cabrera (a) y José Luis Díaz (b)
(a) Facultad de Psicología, Universidad Nacional Autónoma de México, México
(b) Departamento de Historia y Filosofía de la Medicina, Facultad de Medicina, Universidad Nacional Autónoma de México, México
Referencias
Corsi-Cabrera, M., Del Río-Portilla, Y., y Muñoz-Torres, Z. (2007) Sex-steroid dimorphic effects on functional brain organization: Differences in cognition, emotion and anxiolysis. En: M. T. Czerbska (Ed.) Psychoneuroendocrinology Research Trends. New York: Nova Science Publishers, Inc. pp. 7-72.
Díaz, J. L., Flores-Gutiérrez, E., del Río-Portilla, Y., y Corsi-Cabrera, M. (2009) Musical emotion assessment, brain correlations and gender differences. En: Ivanova T. E. (Ed.) Music: Composition, interpretation and effects. New York: Nova Science Publishers, Inc.
Díaz, J. L., y Flores, E. (2001) La estructura de la emoción humana: un modelo cromático del sistema afectivo. Salud Mental, 24: 20-35.
Flores-Gutiérrez, E., Díaz, J. L., Barrios, F. A., Guevara, M. A., del Río-Portilla, Y., y Corsi-Cabrera, M. (2009) Differential alpha coherence hemispheric patterns in men and women during pleasant and unpleasant musical emotions. International Journal of Psychophysiology, 71, 43-49.
Flores-Gutiérrez, E., y Díaz, J. L. (2009) The emotional response to music: Attribution of emotion words to musical segments. Salud Mental, 32, 21-34.
Flores-Gutiérrez, E., Díaz, J. L., Barrios, F. A., Favila-Humara, R., Guevara, M. A., del Río-Portilla, Y., y Corsi-Cabrera, M. (2007) Metabolic and electric brain patterns during pleasant and unpleasant emotions induced by music materspieces. International Journal of Psychophysiology, 65, 69-84.
Ramos, J., Guevara, M. A., Martínez, A., Arce, C., del Río-Portilla, Y., y Corsi-Cabrera, M. (1996) Evaluación de los estados afectivos provocados por la música. Revista Mexicana de Psicología, 13, 131-145.
Ramos, J., y Corsi-Cabrera, M. (1989) Does brain electrical activity react to music? International Journal of Neuroscience, 47, 351-357.
Zeki, S. (1999/2003) Inner Vision. An Exploration of Art and the Brain. Oxford University Press.

Música y cerebro





musica y cerebro by Maria Sara Macias Cenoz

Inteligencia Musical



LA INTELIGENCIA MUSICAL by livetteasprilla

Música y Movimiento



(cc) R o x y ☆ 
¿Depende nuestra percepción musical de la forma en que nos movemos? Estudios recientes demuestran que nuestro movimiento modula la percepción del ritmo, resaltando el carácter multisensorial de nuestra experiencia musical. Estudios con bebés y adultos destacan el importante papel del movimiento en la percepción musical.



La música forma parte de nuestras vidas desde que nacemos. La música ha jugado y juega un papel importante en nuestro desarrollo sociocultural e incluso, para algunos investigadores, la percepción de patrones sonoros rítmicos podría influir en la adquisición del lenguaje (Jusczyk, 1999). Detrás de esta habilidad para percibir y producir música existen una serie de procesos complejos que los investigadores están logrando desentrañar en los últimos años (ver Koelsch y Siebel, 2005, para una revisión).
En el campo de la cognición musical, la mayoría de los estudios tanto comportamentales como neurocientíficos se centran en el sistema auditivo (cortex auditivo) y su capacidad para percibir los tonos y ritmos que conforman los estímulos musicales. Sin embargo, no podemos olvidar un aspecto crucial en la música: el movimiento.
Vasos de RubinEs indudable que la música y el movimiento han ido de la mano desde tiempos inmemoriales. Como citan Phillips-Silver y Trainor (2007), la costumbre de escuchar música en actitud pasiva es una tradición reciente surgida en el mundo occidental. En otras culturas la música no se entiende sin el movimiento. De esta forma, tal y como queremos enfatizar en este artículo, la música es una experiencia multisensorial, ya que no sólo implica el sentido del oído, sino también el de nuestro propio movimiento (propiocepción) y el del equilibrio (sistema vestibular).
El estudio de la percepción multisensorial nos enseña que la información que llega a través de nuestros sentidos interactúa y se integra en el cerebro. Así, sabemos que la información visual puede influir en la percepción auditiva (el fenómeno del ventrílocuo), e incluso en la percepción olfativa (ver Calvert, Spence, y Stein, 2004, para una revisión). Como experiencia multisensorial, está claro que la información auditiva contenida en los estímulos musicales puede influir en nuestra propiocepción: la música nos invita a movernos. Ahora bien, ¿dependerá nuestra percepción musical de nuestra propiocepción? En otras palabras, ¿puede verse afectada nuestra percepción musical por cómo nos movemos?
Phillips-Silver y Trainor (2005, 2007) han demostrado que el modo de movernos puede determinar nuestra percepción de un patrón auditivo rítmico. Quizás el resultado más sorprendente proviene de su investigación con bebés de 7 meses (Phillips-Silver y Trainor, 2005). En una primera fase (fase de exposición), las investigadoras presentaban a los bebés un patrón rítmico ambiguo, análogo auditivo de estímulos visuales ambiguos como los famosos vasos de Rubin (Figura 1), caracterizados porque un mismo estímulo puede ser interpretado de dos modos diferentes. El ritmo consistía en seis pulsos sonoros (puedes oírlo aquí) que pueden percibirse agrupados en dos grupos de tres pulsos o en tres grupos de dos pulsos, en función de dónde se ponga el acento musical (ver Figura 2).
Figura 2
A uno de los grupos de bebés, siguiendo las instrucciones del experimentador, las madres los balanceaban cada dos pulsos, sincronizando sus movimientos a un ritmo doble. Al otro grupo de bebés las madres los balanceaban cada tres pulsos, sincronizando sus movimientos a un ritmo triple. En una fase posterior (fase de test), los bebés escuchaban una variante no ambigua del mismo ritmo que en la fase de exposición, pero esta vez acentuada cada dos pulsos (ritmo doble) o cada tres pulsos (ritmo triple).
La hipótesis principal del estudio era que los bebés mostrarían preferencia por uno u otro ritmo en función del movimiento que habrían experimentado en la primera fase. Para medir las preferencias de los bebés, se usó el siguiente procedimiento. Cada ensayo comenzaba cuando se encendía una luz, a la izquierda o la derecha del bebé, que iluminaba un juguete que servía para fijar su mirada (mientras tanto las madres y la experimentadora escuchaban música no relacionada con el estudio para evitar que sesgaran de alguna forma la elección de los bebés). En ese mismo instante comenzaba a sonar uno de los dos ritmos no ambiguos. Cuando el niño dejaba de mirar al juguete durante más de un segundo, la luz se apagaba y el ritmo dejaba de sonar. De esta forma, el mismo bebé controlaba el tiempo que estaba escuchando el ritmo. La medida de interés era el tiempo que los bebés escuchaban cada uno de los estímulos auditivos. Confirmando sus hipótesis, las investigadoras encontraron que los bebés mostraron mayor preferencia por el ritmo que coincidía con el ritmo de balanceo experimentado en la fase de exposición. El movimiento previo condicionaba la percepción del ritmo musical en los bebés.
En un estudio posterior, Phillips-Silver y Trainor (2007) replicaron estos mismos resultados con participantes adultos, potenciando sus hallazgos. Experimentos adicionales mostraron que se obtienen los mismos resultados cuando se vendan los ojos a los bebés y adultos participantes, mientras que desaparecen cuando no hay movimiento propio sino sólo observación del movimiento de otra persona. La modulación de la percepción del ritmo musical depende sólo, por tanto, del propio movimiento (activo, o pasivo en el caso de los bebés).
Los resultados de estos estudios indican que la percepción del ritmo musical está fuertemente vinculada al movimiento, percibido mediante los sistemas vestibular y propioceptivo. En definitiva, el trabajo de estas investigadoras canadienses revela el carácter multisensorial de nuestra experiencia musical. La próxima vez que nos movamos al son de la música, quizás debamos tener en cuenta que nuestra percepción va a depender de cómo nos movamos.
Referencias
Calvert, G. A., Spence, C., & Stein, B. E. (Eds.) (2004). The handbook of multisensory processes. Cambridge, MA: MIT Press.
Phillips-Silver, J., & Trainor, L. J. (2005). Feeling the beat: movement influences infant rhythm perception. Science, 308, 1430.
Phillips-Silver, J. & Trainor, L. J. (2007). Hearing what the body feels: Auditory encoding of rhythmic movement. Cognition, 105, 533-546.
Jusczyk, P. W. (1999). How infants begin to extract words from speech. Trends in Cognitive Sciences, 3, 323-328.
Koelsch, S. & Siebel, W. A. (2005). Towards a neural basis of music perception. Trends in Cognitive Sciences, 12, 578-584.

17 marzo, 2008 Daniel Sanabria
Dept. de Psicología Experimental y Fisiología del Comportamiento, Universidad de Granada, España

miércoles, 6 de febrero de 2013

Todo el cerebro está dedicado a la música

Robert Zatorre: catedrático de Neurología y Neurocirugía de la Universidad McGill

“Todo el cerebro está dedicado a la música”

  • El argentino Robert Zatorre es cofundador del laboratorio de investigación Brain, Music and Sound (BRAMS) en Canadá y uno de los mayores expertos mundiales sobre cómo el cerebro procesa la música y produce emociones. De joven quería ser organista pero se dio cuenta que sería mejor científico. La canción del verano no le llama mucho la atención.
Robert Zatorre: catedrático de Neurología y Neurocirugía de la Universidad McGill
¿Por qué hacemos música?
No tenemos la respuesta. Pero junto con el lenguaje, es una seña de identidad de todo ser humano.
¿Y es exclusiva de los seres humanos?
Totalmente. Hay algunos especialistas que hablan de música para referirse al canto de los pájaros, pero yo creo que no es lo mismo. La canción de las aves tiene como función la defensa del territorio y, que yo sepa, nadie se pone música en su casa con el objetivo de ahuyentar al vecino. Además, desde un punto de vista neurológico, el cerebro de los pájaros y el de los mamíferos no tiene nada que ver. Ni siquiera el cerebro de animales más cercanos a nosotros, como el chimpancé, tiene ninguna función musical.
¿Qué funciones tiene?
Muchas y muy valiosas. Para empezar es universal. No existe ni ha existido cultura humana que no tenga música. Pensemos en bodas, fiestas, entierros… Es impensable que exista un rito social o un momento importante en la vida sin música. Su función principal es la de cohesión social ya que a través de ella el grupo se siente unido en un acto o en un estado de ánimo, como pasa con los himnos nacionales y de fútbol. Otra función no menos importante es la del vínculo emotivo que crea entre la madre y el hijo. La música modula el estado de ánimo de un bebé ya que este responde muy temprano a ritmos y armonías.
¿Así como el lenguaje tiene áreas especializadas en el cerebro, la música también?
No me gusta hablar de zonas especializadas porque creo que todo el cerebro está dedicado a la música. Pero sí hay algunas. Por ejemplo, con técnicas de neuroimagen hemos observado neuronas en la corteza auditiva que responden a la altura tonal. Los pacientes con lesiones en esta región tienen ‘amusia’, se dan cuenta del volumen y la duración de una nota, pero no del tono. No reconocen las canciones y no saben por qué a la gente le gusta tanto la música.
“La mente predice la nota que viene y evalúa si es la esperada, entonces hay dos ‘disparos’ de dopamina, la molécula del placer: el primero, durante la tensión de un acorde, y el segundo en su resolución”
¿Alguna región ‘musical’ más?
En paralelo con la zona de Broca, relacionada con el lenguaje, existe una región frontal que es muy importante para unir los sonidos en el tiempo. Para entender una canción es necesario un circuito que establezca relaciones entre las distintas notas. El cerebro trabaja con la música igual que con el lenguaje. Los sonidos individuales no representan nada, pero sí la relación entre ellos: las notas forman acordes, que forman melodías, que forman temas…
En lenguaje tenemos estructuras comunes en todos los idiomas. ¿Pasa lo mismo en la música?
Existe la sintaxis musical. En lenguaje hablamos de probabilidades en el sentido de que uno puede predecir de antemano cuál va a ser la siguiente palabra de una serie. Por ejemplo, si yo digo “Tengo mucha sed y me gustaría una copa de…”, existen varias opciones para completar la frase, pero la palabra “perro” no está entre ellas. En música pasa lo mismo. Si yo toco cuatro acordes, el quinto no puede ser cualquiera. Depende del que yo elija, tú me dirás sin dudar: “Te has equivocado”. Esto sucede en todas las culturas, pero es específico de cada una de ellas, ya que la sintaxis es particular de cada sistema musical.
En su último estudio usted afirma que cuando escuchamos música estamos continuamente creando expectativas. Y que si estas se materializan, nos produce placer.
La investigación de mi grupo se centra en las emociones musicales. Nuestra mente está continuamente haciendo predicciones de la nota que viene y evaluando si se corresponde o no a lo esperado. Hemos descubierto que estas dos fases se relacionan con dos ‘disparos’ de dopamina, la molécula del placer, en distintas zonas del cerebro. El primero sucede durante la tensión de un acorde, y el segundo en su resolución, que es cuando llega el placer.
¿Además de provocar placer, la música tiene alguna aplicación como terapia?
Sí y además hay mucho interés en este tema. Por ejemplo en pacientes con afasia, que tienen problemas para hablar a causa de una lesión cerebral. Se ha demostrado que cantando les salen las palabras que no les salen hablando. También se aplica a enfermos de Parkinson, a quienes les cuesta mucho empezar y continuar una acción, como por ejemplo caminar. Una estrategia muy fácil para ayudarlos es ponerles música con mucho ritmo y esto les facilita enormemente el movimiento.
“El cerebro trabaja con la música igual que con el lenguaje y existe una sintaxis musical particular para cada cultura”
¿Y a qué es debida esta mejora?
El sistema motor y el auditivo tienen una conexión muy particular, por eso el baile va de la mano de la música en todas las culturas. También los soldados marchan con más facilidad siguiendo un ritmo. Esta conexión no existe entre el sistema motor y la visión. Si miras el péndulo de un reloj no te pones a moverte de lado a lado sin querer, pero cuando escuchas música tu cuerpo reacciona de manera inevitable.
¿La conexión entre el sistema motor y el auditivo es la responsable de que podamos tocar instrumentos?
Los dos sistemas han de estar finamente sintonizados para poder hacerlo. Lo maravilloso es que para llegar a este nivel se producen cambios tanto en la función como en la anatomía del cerebro: se crean nuevas conexiones neuronales. Esta habilidad del sistema nervioso de cambiar su estructura según las necesidades la llamamos plasticidad cerebral. Ya lo predijo Ramón y Cajal en 1908 sin ninguna prueba, pero ahora lo podemos medir y observar sin cortarle la cabeza a nadie. Sabemos que un músico tiene ciertas regiones del cerebro más desarrolladas de lo normal.
¿Es cierto que los ciegos oyen mejor?
Algunos sí que tienen las funciones musicales y de percepción del sonido en el espacio más desarrolladas. Es un ejemplo increíble de plasticidad porque en estos individuos hay una reorganización cerebral masiva y la región dedicada a la vista se dedica a procesar el sonido. Esta región visual que no recibe ningún estímulo, en vez de atrofiarse o morir, se reaprovecha para nuevas funciones.
¿Esto puede tener repercusión terapéutica?
Ahora estamos estudiando cómo, dónde y por qué ocurre esto. Si podemos comprenderlo en los ciegos, tal vez lo podamos aplicar a pacientes con otros trastornos neurológicos. Quizás en 10 ó 20 años podamos reentrenar regiones averiadas y hacer que retomen su función.
Por Marta Palomo
Tomado de: