La Musicoterapia ayuda a cubrir las carencias existentes en los diferentes tipos de personas que presentan necesidades especiales y circunstancias de carácter diverso, por lo que precisan la adquisición de logros educativos y/o terapéuticos para conseguir mayor autonomía.

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sábado, 13 de abril de 2013

JAZZ TIME , Chema Vílchez y la Musicoterapia


Las mariposas del estómago nos llevaron casi volando a las puertas de Sala Tron. Teníamos una cita con Jorge Grimaldos y la vastedad del espacio radiofónico para conversar sobre los sueños que la Fundación Musicoterapia y Salud esboza cada día. 

La cita tenía una doble relevancia porque compartiríamos micrófono con uno de los referentes de las cuerdas en España. Decimos cuerdas porque Chema Vílchez, nueva incorporación a la Fundación, además de dominar las distintas sonoridades de la guitarra, extrae emociones rasgueando instrumentos como la mandola (rectificada por el luthier Ricardo Sanchís) o el suarmandal/tampura (suma de instrumentos hindúes afinado en Re lidio). Con estos referentes, la noche apuntaba grandes sutilezas con sabor a premio.

El segundo de ellos, posterior a los abrazos de afecto de Jorge, Chema, Juan Luis, Pablo, Isabel..., nos lo entrego Pablo acariciando las cuerdas de su bajo. Una composición propia que, como esos guisos cocinados a fuego lento, desprendía mucho cariño y dedicación. Chema no pudo sustraerse a acompañarle con su ipad. Juntos pusieron las primeras estrellas sobre el surco nuevo de una noche distinta que no hacía sino comenzar. Pronto el firmamento quedaría iluminado de musicalidades posibles.

Llegada la hora del arranque. Jorge nos citó en el estudio. Primeros saludos, primeros temas, primeros nervios. Difundir de la forma más didáctica y amena posible el trabajo de tantas personas y los anhelos altruistas de la Fundación, no deja de ser una gran responsabilidad, así que decidimos no pensar mucho y dejarnos fluir, sentir, revivir. Jorge hace una seña, cuenta atrás y entramos en antena. 40.000 oyentes repartidos por este pequeño mundo sintonizan cada semana los destellos musicales que Jorge Grimaldos, desde uno de sus rincones prepara con sabiduría, energía y generosidad: sonidos pulidos, voces especiadas, interpretes del extraradio sonoro donde es el arte lo que prima por encima de cualquier nota.

Primeras preguntas, primeros olvidos, primeras sensaciones. La falta de rodaje nos fuerza a batir más fuerte las alas, a gastar más palabras de las necesarias, a incurrir en algún que otro descuido. Esperamos que vuestra compresión, por esta vez, disculpe los nombres que se nos quedaron en el dobladillo de los recuerdos, las matizaciones que habrían hecho falta para redondear algo más las ideas, el esfuerzo de quienes se entregan diariamente en los proyectos de musicoterapia. En el próximo encuentro, distinto seguramente, usaremos una afinación distinta de la mirada. 
Aquí os dejamos el audio ilustrado con algunas imágenes.



Dicho lo dicho, llegó el turno de Chema Vílchez. Desde la primera palabra disfrutamos de su sabiduría, templada con muchas horas de fuego musical, de su energia vital y de su apacible sensibilidad. Su pausada narración, casi meditativa, nos hablaba de otro tempo vital, de esas otras sonoridades posibles que además pudimos sentir en las composiciones que Jorge iba intercalando entre las palabras y por las tres interpretaciones en directo que Chema nos regaló. Os aseguramos que este fue el premio especial.

También lo fueron las conversaciones, los guiños o acabar brindado esta noche, más luminosa que otras, en la sala Silla Eléctrica, en la que la banda empleada en los clásicos del rock, pidió que Chema les acompañara improvisando en un tema. Los asistentes no podían dar crédito a su fluidez melódica y nosotros, acompañados de Isabel Vielba, disfrutamos un poco más de la magia de sus cuerdas.

Gracias a todos los que habéis hecho posible que se conozcan algo más los Proyectos de la Fundación. Gracias a la Sala Tron y a Pablo; gracias a LH Magazine Radio por subirnos a sus ondas; a Jorge Grimaldos por invitarnos a Jazz Time y ser tan amoroso, por su fuerza, por todo; gracias a Chema Vilchez y a su amigo Juan Luis, esto es sólo el comienzo; gracias a Isabel, emana humanidad, sensibilidad y armonía. Gracias a vosotros por vuestro tiempo.
DG







miércoles, 6 de febrero de 2013

Todo el cerebro está dedicado a la música

Robert Zatorre: catedrático de Neurología y Neurocirugía de la Universidad McGill

“Todo el cerebro está dedicado a la música”

  • El argentino Robert Zatorre es cofundador del laboratorio de investigación Brain, Music and Sound (BRAMS) en Canadá y uno de los mayores expertos mundiales sobre cómo el cerebro procesa la música y produce emociones. De joven quería ser organista pero se dio cuenta que sería mejor científico. La canción del verano no le llama mucho la atención.
Robert Zatorre: catedrático de Neurología y Neurocirugía de la Universidad McGill
¿Por qué hacemos música?
No tenemos la respuesta. Pero junto con el lenguaje, es una seña de identidad de todo ser humano.
¿Y es exclusiva de los seres humanos?
Totalmente. Hay algunos especialistas que hablan de música para referirse al canto de los pájaros, pero yo creo que no es lo mismo. La canción de las aves tiene como función la defensa del territorio y, que yo sepa, nadie se pone música en su casa con el objetivo de ahuyentar al vecino. Además, desde un punto de vista neurológico, el cerebro de los pájaros y el de los mamíferos no tiene nada que ver. Ni siquiera el cerebro de animales más cercanos a nosotros, como el chimpancé, tiene ninguna función musical.
¿Qué funciones tiene?
Muchas y muy valiosas. Para empezar es universal. No existe ni ha existido cultura humana que no tenga música. Pensemos en bodas, fiestas, entierros… Es impensable que exista un rito social o un momento importante en la vida sin música. Su función principal es la de cohesión social ya que a través de ella el grupo se siente unido en un acto o en un estado de ánimo, como pasa con los himnos nacionales y de fútbol. Otra función no menos importante es la del vínculo emotivo que crea entre la madre y el hijo. La música modula el estado de ánimo de un bebé ya que este responde muy temprano a ritmos y armonías.
¿Así como el lenguaje tiene áreas especializadas en el cerebro, la música también?
No me gusta hablar de zonas especializadas porque creo que todo el cerebro está dedicado a la música. Pero sí hay algunas. Por ejemplo, con técnicas de neuroimagen hemos observado neuronas en la corteza auditiva que responden a la altura tonal. Los pacientes con lesiones en esta región tienen ‘amusia’, se dan cuenta del volumen y la duración de una nota, pero no del tono. No reconocen las canciones y no saben por qué a la gente le gusta tanto la música.
“La mente predice la nota que viene y evalúa si es la esperada, entonces hay dos ‘disparos’ de dopamina, la molécula del placer: el primero, durante la tensión de un acorde, y el segundo en su resolución”
¿Alguna región ‘musical’ más?
En paralelo con la zona de Broca, relacionada con el lenguaje, existe una región frontal que es muy importante para unir los sonidos en el tiempo. Para entender una canción es necesario un circuito que establezca relaciones entre las distintas notas. El cerebro trabaja con la música igual que con el lenguaje. Los sonidos individuales no representan nada, pero sí la relación entre ellos: las notas forman acordes, que forman melodías, que forman temas…
En lenguaje tenemos estructuras comunes en todos los idiomas. ¿Pasa lo mismo en la música?
Existe la sintaxis musical. En lenguaje hablamos de probabilidades en el sentido de que uno puede predecir de antemano cuál va a ser la siguiente palabra de una serie. Por ejemplo, si yo digo “Tengo mucha sed y me gustaría una copa de…”, existen varias opciones para completar la frase, pero la palabra “perro” no está entre ellas. En música pasa lo mismo. Si yo toco cuatro acordes, el quinto no puede ser cualquiera. Depende del que yo elija, tú me dirás sin dudar: “Te has equivocado”. Esto sucede en todas las culturas, pero es específico de cada una de ellas, ya que la sintaxis es particular de cada sistema musical.
En su último estudio usted afirma que cuando escuchamos música estamos continuamente creando expectativas. Y que si estas se materializan, nos produce placer.
La investigación de mi grupo se centra en las emociones musicales. Nuestra mente está continuamente haciendo predicciones de la nota que viene y evaluando si se corresponde o no a lo esperado. Hemos descubierto que estas dos fases se relacionan con dos ‘disparos’ de dopamina, la molécula del placer, en distintas zonas del cerebro. El primero sucede durante la tensión de un acorde, y el segundo en su resolución, que es cuando llega el placer.
¿Además de provocar placer, la música tiene alguna aplicación como terapia?
Sí y además hay mucho interés en este tema. Por ejemplo en pacientes con afasia, que tienen problemas para hablar a causa de una lesión cerebral. Se ha demostrado que cantando les salen las palabras que no les salen hablando. También se aplica a enfermos de Parkinson, a quienes les cuesta mucho empezar y continuar una acción, como por ejemplo caminar. Una estrategia muy fácil para ayudarlos es ponerles música con mucho ritmo y esto les facilita enormemente el movimiento.
“El cerebro trabaja con la música igual que con el lenguaje y existe una sintaxis musical particular para cada cultura”
¿Y a qué es debida esta mejora?
El sistema motor y el auditivo tienen una conexión muy particular, por eso el baile va de la mano de la música en todas las culturas. También los soldados marchan con más facilidad siguiendo un ritmo. Esta conexión no existe entre el sistema motor y la visión. Si miras el péndulo de un reloj no te pones a moverte de lado a lado sin querer, pero cuando escuchas música tu cuerpo reacciona de manera inevitable.
¿La conexión entre el sistema motor y el auditivo es la responsable de que podamos tocar instrumentos?
Los dos sistemas han de estar finamente sintonizados para poder hacerlo. Lo maravilloso es que para llegar a este nivel se producen cambios tanto en la función como en la anatomía del cerebro: se crean nuevas conexiones neuronales. Esta habilidad del sistema nervioso de cambiar su estructura según las necesidades la llamamos plasticidad cerebral. Ya lo predijo Ramón y Cajal en 1908 sin ninguna prueba, pero ahora lo podemos medir y observar sin cortarle la cabeza a nadie. Sabemos que un músico tiene ciertas regiones del cerebro más desarrolladas de lo normal.
¿Es cierto que los ciegos oyen mejor?
Algunos sí que tienen las funciones musicales y de percepción del sonido en el espacio más desarrolladas. Es un ejemplo increíble de plasticidad porque en estos individuos hay una reorganización cerebral masiva y la región dedicada a la vista se dedica a procesar el sonido. Esta región visual que no recibe ningún estímulo, en vez de atrofiarse o morir, se reaprovecha para nuevas funciones.
¿Esto puede tener repercusión terapéutica?
Ahora estamos estudiando cómo, dónde y por qué ocurre esto. Si podemos comprenderlo en los ciegos, tal vez lo podamos aplicar a pacientes con otros trastornos neurológicos. Quizás en 10 ó 20 años podamos reentrenar regiones averiadas y hacer que retomen su función.
Por Marta Palomo
Tomado de: 

jueves, 24 de enero de 2013

Nuestra visión inconsciente

Nuestro cerebro digiere mucha más información de lo que percibimos conscientemente. Así sucede con los estímulos visuales: la información que nos entra por los ojos la procesan zonas del cerebro consciente, a la vez que otras regiones de nuestro inconsciente.
¿las regiones auditivas se comportan igual para la música? Seguro que sí.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

martes, 19 de junio de 2012

Musicoterapia en "Versión Española" de TVE

Ya podéis disfrutar de la buena tertulia ofrecida por VERSIÓN ESPAÑOLA sobre las bondades terapéuticas de la MÚSICA y su fuerte carácter como herramienta de inclusión social. Junto a Cayetana Guillén, María Jesús del Olmo, Presidenta de la Fundación MUSICOTERAPIA Y SALUD y el violinista y showman Ara Malikian, reflexionan sobre los valores de la música, de la musicoterapia, de la creación musical. La película MAROA centra el tema y lo complementan pequeñas entrevistas a musicoterapeutas (Pedro Vinuesa y Blanca Guillén) y a una músico (Tony Soto) que refleja qué el aportó la musicoterapia en un momento difícil de su vida.

lunes, 18 de junio de 2012

"Versión Española" en TVE y la MUSICOTERAPIA


PROGRAMA en La2 de TVE para la noche del martes 19 de JUNIO. 

"VERSIÓN ESPAÑOLA" emite a las 22.00 h una película que refleja los beneficios sociales que alberga la música.
Tras la proyección se abre un DEBATE en el que participan como invitados
 MARÍA JESÚS DEL OLMO, PRESIDENTA de la Fund. MUSICOTERAPIA Y SALUD y el músico ARA MALIKIAN.


NO OS LO PERDÁIS.




Gracias a todo el equipo del programa, 


en especial a Cayetana, a Mar y a Felix, 


por todo el empeño e interés 


puesto en esta maravillosa oportunidad 


que para nosotros significa


difundir los beneficios de la 


música entendida como terapia.



DG


martes, 29 de mayo de 2012

Musicoterapia en la UCI

Unidad de Cuidados Intensivos. 
Dícese del reino de los monitores, los catéteres intravenosos y los ventiladores mecánicos dispuestos en una sala de control para ayudar a personas que se ven privadas de salud. 
Los obligados residentes en este lugar tienen la suerte de contar con un planten de profesionales de la medicina dedicados por entero al restablecimiento biológico, al reequilibrio corporal, que destinan todos sus empeños a salvar vidas.
El espacio está sonorizado por una incesante cascada de pitidos mecánicos que delatan índices, saturaciones, pulsos... con el fin de que no se pierda ni un solo instante del tempo vital de cada persona ingresada. Cada dato es registrado, cada señal es un indicativo del camino que se va tomando. Cuerpo a cuerpo, persona a persona, la plantilla de asistentes va afinando cuerda a cuerda el instrumento de cada cual.
¿Cómo no iba a tener espacio la MUSICOTERAPIA en un entorno así?
Si hay un lugar en el que la música se desvela como un bálsamo es en estas delicadas estancias de la existencia, donde la vida pende de un hilo. Pausados compases, acompasados ritmos, voces tenues pero lo suficientemente vibrantes para atenuar la perenne lluvia desordenada de alarmas robóticas. Unos pocos instrumentos son suficientes para transformar el espacio y el ánimo de las personas: pacientes, familiares, cuerpo de enfermería y médico. Y si además se ejecutan con criterio terapéutico, su contribución a la salud corporal y emocional de quienes más lo necesitan, se hace del todo evidente. Así nos lo refieren las personas que participan en este video, que no deja de ser una pequeña muestra del trabajo que la FUNDACIÓN MUSICOTERAPIA Y SALUD realiza en la UCI del Hospital de la Paz de Madrid.
DG

Fuente: http://videos.lainformacion.com/interes-humano/sociedad/musicoterapia-un-refugio-en-la-uci_rXKl0ghyOTOBXyv28Hkfh/

jueves, 9 de febrero de 2012

Labores de la FUNDACIÓN

Este artículo es publica el 7 de Febrero de 2012 en 

La musicoterapia avanza a pasos gigantes. La fundación Mussa crea sistemas para el alzheimer, autistas, niños, etc.

La musicoterapia es el uso de la música y sus elementos musicales (sonido, ritmo, melodía y armonía) realizada por un musicoterapeuta, en un proceso creado para facilitar, promover la comunicación, las relaciones, el aprendizaje, el movimiento, la expresión, la organización y otros objetivos terapéuticos relevantes, en seres humanos de cualquier edad, sexo o condición.
Esta terapia sirve para satisfacer las necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas de la persona. La musicoterapia tiene como fin desarrollar potenciales o restaurar las funciones del individuo de manera tal que éste pueda lograr una mejor integración intra o interpersonal y consecuentemente una mejor calidad de vida a través de la prevención, rehabilitación y tratamiento.
Nuestro estado de ánimo lo asociamos muchas veces a una melodía-triste o alegre- o a una canción u obra de todo tipo. Pues bien, precisamente la musicoterapia recurre a estas melodías como método para curar o reducir diversos problemas de salud.

La musicoterapia actúa como motivación para el desarrollo de autoestima, con técnicas que provoquen en el individuo sentimientos de autorrealización, autoconfianza, autosatisfacción y seguridad en sí mismo. Por ejemplo el canto con o sin improvisación y los coros que proporcionan además el sentido de no sentirse más sólo sino junto a otros iguales. La voz es un arma poderosísima.
La herramienta sonora más poderosa según muchos terapeutas del sonido es el canto. A través de nuestras propias voces, podemos proyectar a la parte enferma sonidos armónicos propios, y devolver a la mente su frecuencia normal. Según John Beaulieu, la entonación de escalas afecta incluso al flujo de la ‘Kundalini’ de las tradiciones místicas. Tema muy relacionado con los mantrams tibetanos realizados para limpiar los chakras y despertar su energía para alcanzar el equilibrio espiritual y físico.
Así, la Enfermedad mental era resultado de un desorden armónico o musical y la música tenía el poder de restablecer la armonía perdida.
* Platón: creía en el carácter divino de la música, y que ésta podía dar placer o sedar.
* Aristóteles: fue el primero en teorizar sobre la gran influencia de la música en los seres humanos. A él se debe la teoría del Ethos, una palabra griega que puede ser traducida como la música que provoca los diferentes estados de ánimo.
Estas teorías se basaban en que el ser humano y la música estaban íntimamente relacionados, por ello cada melodía era compuesta para crear un estado de ánimo a Ethos diferentes.
El ritmo, elemento básico, dinámico y potente en la música, es el estímulo orientador de procesos psicomotores que promueven la ejecución de movimientos controlados.
En diferentes países, tradiciones y leyes, que pueden ser comunes (Dinamarca, Alemania, Suiza, Inglaterra...), fue al principio aplaudida; tolerada (como en Francia y algunos países de tradición latina) o prohibida en otros.
Pero hoy todos la aplauden y se han desarrollado carreras de grado y post-grado en: Europa (Alemania, Austria, Dinamarca, Italia, Francia, Finlandia, Hungría, Polonia, Reino Unido y España); Asia y Oceanía (Korea, Israel, Tailandia, y Australia) y el Continente Americano (Estados Unidos, Canadá, Brasil, Colombia, Cuba, Puerto Rico, Venezuela, Uruguay, Perú, Argentina, México y Chile).
España ha sido un país que tradicionalmente se ha mantenido más pegado a lamedicina tradicional en todos los ámbitos. Eso ha dependido en gran parte de las condiciones sociopolíticas en que ha vivido el país desde los años 20 a los 80, prácticamente. No se distinguió en el impulso y desarrollo de esta Terapia (como de otras a las que hemos hecho alusión con motivo de su oficialización), y se limitó a determinados estudios, pruebas experimentales o desempeño privado de algunas personas.
En Barcelona surgió en 1976 la Asociación de Musicoterapia con el Profesor Dr. Joan Obiols Vié. También alcanzó pronto fama el de la Universidad Católica de Valencia, la Universidad Autónoma de Madrid y las de Extremadura. Aunque los vascos a un lado y otro del Pirineo, nacieron cantando y sus navegantes llevaron su música hasta la Polinesia, la musicoterapia no se desarrolló a nivel internacional sino a nivel individual. Pero a partir de los 80 el Centro de Investigación Musicoterapeutico de Bilbao se distinguió con ideas nuevas, casi desde sus inicios, bajo la dirección del polifacético y famoso Aitor Loroño, médico homeópata y músico capaz de interpretar cualquier melodía con casi todos los instrumentos conocidos. Y aplicarlo para terapias a pacientes de Alzheimer y patologías similares.
Las metodologías de trabajo han variado de acuerdo a la población y a las escuelas y grupos teóricos que fundamentaron el quehacer del musicoterapeuta.
La musicoterapia en Euskadi: el nacimiento de la Fundación Mussa
El Centro de Investigación Musicoterapeutica de Bilbao (CIM), fue uno de los primeros en ofrecer postgrados en musicoterapia en España, como título propio no homologado. Y animó a la Fundación Mussa, que nacio hace más o menos un año, por la necesidad de contar con una entidad jurídica que gestionase las prácticas y los proyectos de los alumnos de Bilbao y otros centros, una vez que su formación ha finalizado.
Es lógico que se necesiten aquí musicoterapeutas titulados… Si se quiere que la musicoterapia clínica se integre en el tejido sanitario del país.
La Fundación Mussa ha presentado estudios que demuestran que la musicoterapia aumenta la tolerancia al dolor, disminuye el estrés y mejora la calidad de vida del paciente”, cuenta Loroño.
Como hemos dicho, lo que falta es dinero. Nadie da dinero para estas terapias, ni organizaciones médicas ortodoxas, ni siquiera las universidades. La sociedad solo da dinero si quieres demostrar algo a nivel científico, lo cual deshumaniza la asistencia. Los pacientes están por delante de la ciencia que solo ve la medicina convencional”.
Las actividades de Mussa se refieren mucho a la música para los pacientes de la 3ª edad, los que sufren alzheimer y otras enfermedades similares. Se distingue en esa actividad el centro Sanitas Residencial de Barakaldo que acoge sesiones de musicoterapia clínica enmarcadas en el proyecto Hathos de la Fundación Mussa. Trabajan en grupos de cuatro a seis personas y en sesiones de 40 minutos. Los pacientes entran a la sala mirando los instrumentos musicales con recelo y curiosidad.
Nadie indica cuándo empezar y acabar. No hay pautas ni guión, solo la música que fluye y transfigura los rostros de los ancianos que, al menos por un rato, olvidan el limbo de olvido al que les ha condenado el Alzheimer.
El musicoterapeuta a cargo de la sesión comienza pidiéndoles que cierren los ojos mientras toca una mansa melodía con su guitarra. Se acerca a cada participante tarareando su nombre al son de la música y los ojos de los participantes se iluminan a través de la niebla que empaña su memoria.
El tratamiento geriátrico de Mussa busca la acción activa-participativa, de ahí que el siguiente paso sea repartirles instrumentos, la mayoría de percusión, para improvisar melodías. Los ancianos, apagados al inicio de la sesión, se incorporan en sus sillas y se implican en el ritmo. Cuando el musicoterapeuta toca los acordes de una melodía al final se ven lágrimas de recuerdo en sus mejillas. La terapia actúa contra el olvido.

La propia presidenta de Mussa, María Jesús del Olmo, se formó en el CIM y trabajó duro para allanar el camino. Su tesis doctoral sobre el efecto de la música en los recién nacidos, demostró ante un tribunal científico la gran mejora que experimentaban los niños con su técnica musical. Creó un best seller.
Todos son chequeados antes y después de cada sesión y todos salen más relajados y animados, con sus constantes vitales mejoradas y la mente más lúcida. El efecto puede que al principio sea pasajero, pero conforme pasa les dura más y más. Y les mantiene algo fundamental para ellos: la ilusión, siempre la ilusión.
La musicoterapia hunde sus raíces en la Grecia antigua y luego en la edad media para autosilenciarse varios siglos y aparecer de nuevo a partir de la guerra europea
El germen del proyecto Hathos lo explica Carlos, un profesional con 20 años de experiencia en musicoterapia con niños autistas y ancianos con alzhéimer y demencia senil: “La naturaleza no verbal de la música, íntimamente ligada a nuestro subconsciente, facilita la comunicación y estimula la capacidad de evocar”. Diversas investigaciones clínicas también demuestran esta influencia beneficiosa sobre la salud física y psicológica de los pacientes con enfermedades crónicas como la fibromialgia, a quienes va dirigido el proyecto Euterpe, en colaboración con el Hospital de Cruces de Bilbao”.
Algunas técnicas las utilizan los médicos o paramédicos, fisioterapeutas, músicos, ascetas
A menudo las técnicas son preventivas, y se basan en la relación de confianza con el paciente, siendo la expresión de una búsqueda personal y de un marco de la atención que está fuera de los límites de la medicina moderna.
Se basan generalmente en hipótesis que han sido convalidadas con la experiencia. Se desarrollan como un complemento o alternativa a la medicina convencional. La idea de base es reconocer que gran parte de las enfermedades tienen su origen en el cerebro, quien luego transmite a una parte del cuerpo un estímulo determinado que reproduce una enfermedad. Con la musicoterapia se intenta hacer llegar al cerebro unos estímulos que le lleven a una relajación o anulación de los que reproducen la enfermedad. Eso se pretende lograr a través de melodías con las que se puede contrarrestar los efectos negativos generados por la mente.
La terapia de la música es vieja como el mundo, pero el mundo no conoce apenas la musicoterapia. Eso, de ser una terapia muy o poco científica es diferenciar los métodos de investigación y separar los buenos de los malos, según hayan sido o no aprobados por una calificación universitaria oficial. Se puede responder que la Medicina alternativa tiene todos los títulos de la Universidad de la Vida. La medicina convencional no es reconocida por muchos científicos, en particular los pertenecientes al movimiento escéptico moderno. Sin embargo el ‘British Medical Journal’ contesta a ese tipo de críticas diciendo que las medicinas alternativas han probado de sobra su eficacia sobre gran número de enfermedades’
El término medicina alternativa es el término adoptado por la Comisión Europea para calificar las terapias alternativas que son objeto de un reconocimiento cada vez mayor en Europa desde la década de los 90.
El Parlamento Europeo pidió a los gobiernos miembros que -según el informe Lannoye- las organizaciones profesionales defendieran el ejercicio de sus colegas terapeutas, pero por lo que sea todo quedó en vía muerta ... sino de los propios terapeutas. Y ocurre que las medicinas alternativas suben y suben de precio, por falta de ayudas y de control.
También utiliza el término medicina alternativa, medicina complementaria, medicina natural, medicina dulce o medicina holística a veces (porque algunos pretenden tratar el cuerpo como un todo).
Se basan en la tradición o en algunas prácticas antiguas que han surgido, en general, en el siglo XIX pero antes de la llegada de la medicina basada en evidencia, losmedicamentos convencionales no se consideraban como científicos.
Aunque la musicoterapia ya se conoce desde la antigüedad, en los años 40 se empezó a utilizar como rama de medicina de rehabilitación o recuperación, que con efectos fisiológicos, afectivos y mentales, contribuían a un equilibrio psicofísico de la persona. Hoy se aplica sobre todo en desequilibrios nerviosos, influye positivamente sobre el corazón y pulmones, alcoholismo, drogas y sirve como prevención de suicidios, aunque sería necesario estudiar más a fondo este tema.
El esquema básico de trabajo en esta disciplina contempla tres aspectos: la interacción positiva del paciente con otros seres, la autoestima y el empleo del ritmo como elemento generador de energía y orden que nos brindan el sonido, el ritmo, la melodía, la armonía.
El ritmo, elemento básico, dinámico y potente en la música, es el estímulo orientador de procesos psicomotores que promueven la ejecución de movimientos controlados.
¿Qué hace un musicoterapeuta?
‘El musicoterapeuta es un artista o, si quieren, un profesional con unos conocimientos y una identidad tanto en el ámbito musical como en el temperamental, psicológico y (al final) terapéutico, que pretende promover o restablecer la salud de las personas con las que trabaja.
Puede así satisfacer sus necesidades físicas, emocionales, mentales, sociales y cognitivas y promoviendo cambios significativos en ellos’. (Definición de K. Bruscia, 1997, ‘Musicoterapia’).
Así como la creación clínica tiene gran importancia para concebir canciones y tener la técnica vocal terapéutica, entre otros, en ese proceso, el musicoterapeuta promueve y registra cambios expresivos, receptivos y relacionales que dan cuenta de la evolución del tratamiento.
La musicoterapia no considera que la música por si misma pueda curar; no existen recetas musicales generales para sentirse mejor.
La Edad Media, y el desarrollo posterior de la musicoterapia a partir de la guerra europea
En la Edad Media destacan dos teóricos, en primer lugar San Basilio, que escribió una obra titulada ‘Homilía’, donde destacaba que la música calma las pasiones del espíritu. Y el segundo Severino Boecio, su obra más importante se llama ‘De instituciones Música’, donde retoma la doctrina ética de la música que señalaba Platón.
El teórico que mejor sintetiza la teoría del Ethos fue un jesuita llamado Athanasio Kircher, que en su obra de 1650 titulada ‘Misurgia universal’ o arte magna de los oídos acordes y discordes, diseña un cuadro sistemático de los efectos que produce en el hombre cada tipo de música.
Desde la zooterapia a la aromaterapia tenemos a mano medicinas alternativas para casos ordinarios o desesperados. ¿Por qué no usarlas?
Se empiezan a estudiar los efectos de la música sobre el organismo, pero desde un punto de vista científico. Destacan varios médicos: El francés Louis Roger o los ingleses Richard Brocklesby y Richard Brown, este último escribió una obra llamada ‘medicina musical’. Enfocó sobre todo la influencia de la música en las enfermedades respiratorias estableciendo que el cantar en si perjudicaba en casos de neumonía y de cualquier trastorno inflamatorio de los pulmones. Pero exceptuaba su uso en los enfermos de asma crónica, demostrando que si cantaban, los ataques se espaciaban más en el tiempo.
Ya en 1846 el médico Héctor Chomet escribió el tratado ‘la influencia de la música en la salud y la vida’, donde analizaba el uso de la música para prevenir y tratar ciertas enfermedades.
El psiquiatra francés Esquirol y el médico suizo Tissot indicaron que en mayor o menor medida, la música alejaba a los enfermos de sus dolencias, salvo en el caso de los epilépticos, donde estaba contraindicada.
Por entonces destacó un médico catalán llamado Francisco Vidal Careta, quien realizó una tesis doctoral titulada ‘La música en sus relaciones con la medicina’.
Decía que ‘la música es un agente que produce descanso, un elemento más social que el café y el tabaco, que deben olvidarse y establecerse en cambio orfeones y conciertos populares de música clásica, que habría que montar orquestas en los manicomios’.
La aplicación científica de la música como terapia, renació en la primera Guerra Mundial (1914-1918), los músicos tocaban en los hospitales de combatientes americanos que venían desde el otro lado del Atlántico. Karl Orff decía que la creatividad unida al placer de la ejecución musical permitía una mejor socialización del individuo y un aumento de la confianza y la autoestima.
La carrera de musicoterapia entra en algunas Universidades
Un año clave es 1950, con la fundación de la ‘National Association for Music Therapy’ en los Estados Unidos que se encarga de promover congresos, editar materiales, y son los primeros en promover la carrera de musicoterapia en la universidad.
El ejemplo de la primera asociación de terapia musical se dispara y empiezan a aparecer asociaciones en muchos países como Italia, España, América latina, destacando las de Brasil, Uruguay, Perú o Argentina. El primer congreso mundial de musicoterapia se celebra en París en 1974. Desde entonces, el desarrollo de la musicoterapia ha tenido un gran crecimiento.
La música contribuye a
- Reforzar la autoestima y la personalidad mediante la autorrealización.
- Elaborar pautas de conducta.
- Liberar la energía reprimida y conseguir el equilibrio personal a través del ritmo.
- Desarrollar capacidades del intelecto como la imaginación, la memoria, la atención, la comprensión y la agilidad mental.

Fuente: http://es.globedia.com/musicoterapia-avanza-pasos-gigantes-fundacion-mussa-crea-sistemas-alzheimer-autistas-ninos

La Fundación Musicoterapia y Salud en El País


Investigadores del sonido

La Fundación Mussa lucha para que la musicoterapia clínica se integre en el tejido sanitario español y se reconozca como categoría profesional





Que la música tiene la capacidad de generar respuestas emocionales en el ser humano es un hecho indiscutible. La diferencia entre una actividad musical cualquiera y la musicoterapia es que esta última trabaja a partir de los sonidos del paciente, de su musicalidad y sus vivencias. Así, el ritmo se asimila a lo biológico, la melodía a lo emocional y la armonía al intelecto y a la lógica. Resulta complejo de explicar incluso para Aitor Loroño, médico homeópata y musicoterapeuta que lleva muchos años luchando para que esta disciplina se abra un hueco en el tejido sanitario español.

Aitor Loroño toca piano, acordeón, flauta, percusión y “menos cantar”, lo que le echen. Viene de familia de músicos, estudió Medicina y lleva toda su vida sintetizando los dos conceptos. Desde 1986 dirige el Centro de Investigación Musicoterapeútica de Bilbao (CIM), uno de los primeros en ofrecer postgrados en musicoterapia, todos ellos títulos propios no homologados. El único máster oficial en España se imparte en la Universidad Católica de Valencia. La Fundación Mussa, de la que Loroño es vicepresidente, nació hace un año precisamente por esa necesidad de contar con una entidad jurídica que gestionase las prácticas y proyectos de los alumnos de Bilbao y de otros centros una vez finalizada su formación.


La presentación oficial de Mussa tuvo lugar el pasado jueves en el Conservatorio Superior de Música de Bilbao con la colaboración del violonchelista de la Orquesta Sinfónica de Euskadi, Asier Polo. Sobre la mesa, dos objetivos claros: conseguir financiación para los dos proyectos que tienen en marcha, Hathos y Euterpe, y avanzar hacia el reconocimiento de la profesión en toda España. Actualmente, solo Cáceres reconoce la figura del musicoterapeuta como una categoría profesional. Uno de los responsables extremeños de Sanidad impulsó la iniciativa después de que su hijo autista recibiese tratamiento con musicoterapia.

La propia presidenta de Mussa, María Jesús del Olmo, se formó en el CIM y trabajó duro para allanar el camino. Primero introdujo la musicoterapia en la Universidad Autónoma de Madrid, dentro de la facultad de Medicina, y después logró un convenio de colaboración con el madrileño Hospital de la Paz. Su tesis doctoral versó sobre el efecto de la música en los recién nacidos, y demostró ante un tribunal científico que sus constantes vitales, cardiacas, de temperatura y oxigenación mejoraban con la música.
El germen del proyecto Hathos lo explica Carlos, un profesional con 20 años de experiencia en musicoterapia con niños autistas y ancianos con alzhéimer y demencia senil: “La naturaleza no verbal de la música, íntimamente ligada a nuestro subconsciente, facilita la comunicación y estimula la capacidad de evocar”. 

Diversas investigaciones clínicas también demuestran esta influencia beneficiosa sobre la salud física y psicológica de los pacientes con enfermedades crónicas como la fibromialgia, a quienes va dirigido el proyect o Euterpe, en colaboración con el Hospital de Cruces.
La Fundación Mussa ha presentado estudios que demuestran que la musicoterapia aumenta la tolerancia al dolor, disminuye el estrés y mejora la calidad de vida del paciente”, cuenta Loroño: “Hemos tratado de recabar financiación pública, pero es complicado. La sociedad solo da dinero si quieres demostrar algo a nivel científico y eso deshumaniza la asistencia. Los pacientes están por delante de la ciencia abanderada por la medicina convencional”.

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‘Hathor’, la música que evade del olvido

Nadie indica cuándo empezar y acabar. No hay pautas ni guión, solo la música que fluye y transfigura los rostros de seis ancianos que, al menos por un rato, olvidan el limbo de olvido al que les ha condenado el Alzheimer.
 Una vez por semana, el centro Sanitas Residencial de Barakaldo acoge sesiones de musicoterapia clínica enmarcadas en el proyecto Hathos de la Fundación Mussa. Trabajan en grupos de cuatro a seis personas y en sesiones de 40 minutos. Epi y Matilde, casi veteranas, aguardan sentadas e inquietas que comience la sesión de hoy. Para Celes, Dora, Consuelo y Valdo es el primer día, y entran a la sala mirando los instrumentos musicales con recelo y curiosidad.
El musicoterapeuta a cargo de la sesión comienza pidiéndoles que cierren los ojos mientras toca una mansa melodía con su guitarra. Se acerca a cada participante tarareando su nombre al son de la música y los ojos de los participantes se iluminan a través de la niebla que empaña su memoria.
El tratamiento geriátrico busca la acción activa-participativa, de ahí que el siguiente paso sea repartirles instrumentos, la mayoría de percusión, para improvisar melodías. Los ancianos, muy apagados al inicio de la sesión, se incorporan en sus sillas y se implican en el ritmo. Cuando el musicoterapeuta toca los acordes del bolero Bésame mucho, Matilde se arranca a cantar y una lágrima rueda por la tez arrugada de Dora. Epi, con una gran sonrisa, mueve sus dedos como si tocase el piano.
Todos son chequeados antes y después de cada sesión y todos salen más relajados y animados, con sus constantes vitales mejoradas y la mente más lúcida. El efecto les dura lo que dura la nieve sobre el asfalto ahí fuera. Pero todos tienen ilusión por repetir la próxima semana.

miércoles, 25 de enero de 2012

Clive Robbins

Entrevista realizada a Clive Robbins en la que aborda la musicoterapia desde el punto de vista de la creatividad y la improvisación musical